<$BlogRSDUrl$>

críticas chatarras

lunes, noviembre 30, 2009

sí, funciona! 

Photobucket
WHATEVER WORKS
data: http://www.imdb.com/title/tt1178663/

Después de deambular un lustro por Europa, con películas que eran versiones de otras películas suyas o borradores inconclusos filmados, Woody Allen volvió a su ciudad, a Nueva York. Eligió al tipo que mejor podría reemplazarlo frente a cámara, al genial Larry David que, amén de ser el cerebro tras “Seinfeld”, es un personaje por sí mismo. Y se lanzó a filmar una de las mejores películas de esta etapa de su cine, una época de poca precisión al apuntarle al blanco creativo. “Whatever works” (“Lo que funciona” sería la traducción literal) es tan profunda en su concepto como tan liviana puede parecer en su composición. La feroz verborrea de Boris, su protagonista, hipocondríaco, escéptico, protestón, soberbio, pesimista consumado, nos ametralla con la cruda realidad de su monólogo final, el consejo del tipo que “ve todo el panorama” y, por eso, es más valiosa su recomendación: “Agarra lo que puedas, esos cachitos precarios de felicidad que alumbren tu vida, lo que sea, lo que te haga feliz, lo que funcione. No hay más que eso”.

Boris es un personaje típico de la primera época de la filmografía de Allen, esos personajes que replican al toque, con mucho humor e incorrección política, ligeramente neuróticos, disfuncionales en un mundo que enfrentan como puede, dándose la cabeza contra la pared. Pero siempre, en esa confrontación destinada al fracaso, esos personajes logran pasar el mal rato a través del amor que se presenta de manera absurda, del modo menos indicado, de la forma menos probable. Boris no es la excepción: intentó suicidarse (lo salvó un toldo), es el único personaje que ve a los espectadores sentados frente a la pantalla, tiene una visión absolutamente negativa de la Humanidad, fóbico y misántropo. Su curso de colisión es interceptado por una jovencita sureña que vino a ganarse a Nueva York, pavota, religiosa, inocente. “Mi teoría es que ella es quien lo mantiene con vida” sentencia un amigo de Boris en algún momento del filme. Y esa es la clave: sólo el amor da esa tabla de salvación que flota en la nada absoluta.

Photobucket

A eso apuesta Boris, cuando todo termina. No es que el tipo se haya vuelto optimista. Nada que ver. Él ve todo el panorama. Eso lo distingue de los otros personajes. El suyo no es un optimismo a ultranza, una confianza de que el Universo puede proveer lo mejor. No. La visión del mundo que tiene Boris no ha mutado por la hora y media de película: es el mismo. Justamente por eso acepta humilde (por primera vez en toda la proyección) que no hay más que disfrutar de esas migajas cósmicas que nos arrojan al paso. Elige lo que te haga feliz (trío, homosexualidad, heterosexualidad… ¡o la oveja del vecino de Melody!): simplemente, lo que funcione.

Larry David se lleva todas las palmas en su actuación. Pero hay que hacerle un lugar a la sencillez de Evan Rachel Wood que compone una Melody tierna y dueña de una rara percepción de la vida; Patricia Clarkson es otra cima destacada.

Un dato: se comenta en la red que el guión de “Whatever Works” fue escrito por Woody Allen en la década del ’70, reescrito para llevarlo al cine hace unos meses. Mucho ha cambiado en el mundo desde entonces… pero los problemas del corazón siguen siendo los mismos.

Photobucket

Para los que lo estaban extrañando, Woody Allen está de vuelta. Para los que nunca entendieron su cine o le buscaron la quinta pata al gato, sigan de largo, porque esta película no los va a hacer cambiar de opinión.

Los otros, los que pertenecemos a su cofradía, saldremos tarareando la melodía tristona con la Woody cierra el filme.

miércoles, noviembre 18, 2009

te escucho 

Photobucket
IN TREATMENT
data: http://www.imdb.com/title/tt0835434/

Si hay algo que no me canso de repetir, es una de las grandes lecciones que recibí en un curso de guión: podemos llenar una escena de soldados que se tiran bombas, se cagan a tiros, se revientan unos a otros, y eso sólo no garantiza que tenga acción. Lo que hace que una escena nos llame la atención y nos mantenga enganchados no es otra cosa que el contrapunto dramático entre los personajes. Si hay conflicto, nos llamará la atención aunque sean dos tipos hablando, sentados a una mesa.

Si Quentin Tarantino da clase en cada película, sobre cómo generar tensión desde el diálogo, ¿qué decir de “In treatment”, la serie de HBO, con dos temporadas al aire y una tercera en preparación? La idea es sencilla: capítulos diarios de no más de media hora de duración, desarrollando la historia de un psicólogo, Paul Weston y sus pacientes. Cada día, un paciente, que se repite la semana siguiente; el viernes, el último día, el paciente es el psicólogo en sesión con su propia terapeuta. La idea no es original de HBO, sino que Rodrigo García (sí, el hijo de García Márquez) adaptó la serie israelí “Be’tipul”.

Noten la simpleza de la propuesta casi minimalista: dos personajes sentados, hablando, nada más que hablando, durante media hora. Con eso sólo (of course, con un guión excepcional, con actores brillantes), nos lleva de la nariz por los cuarenta y pico episodios de la primera temporada y los treinta y pico de la segunda.

Photobucket

Es claro que el guión es el gran responsable de que esta propuesta funcione. Más aún: el diálogo es fundamental. No es sólo la historia de cada personaje, con su fuerza dramática propia; es el reflejo de esas historias personales en la propia historia personal del terapeuta. Porque el psicólogo no permanece fuera de este remolino de sentimientos que arrastra todo en cada sesión. Ése es el principal hallazgo: demostrar que no hay lugar neutral, racional y frío, desde el que pueda imperar el terapeuta. Si hay compromiso con el paciente, él estará en la misma trinchera, intercambiando golpes emocionales, dando y recibiendo.

Photobucket

“In treatment” se permite cuestionar el psicoanálisis, desde la mirada del protagonista central que se pregunta hasta qué punto está haciéndole un favor a sus pacientes. Esa duda (particularmente dramática en la segunda temporada), nos permite pasear por la técnica del análisis y comprender que el terapeuta (el buen terapeuta) sólo nos puede guiar por ese camino de enfrentarnos a esas condicionalidades que nos obligan, inconscientemente, a repetir patrones nocivos. Que el camino del autoconocimiento, de transformarnos en una persona mejor, suele ser fatigoso, duro y tremendamente oscuro. Poco antes del amanecer es cuánto más oscuro está.

En las sesiones, Paul Weston deja a sus pacientes sin las pocas armas que les ha permitido llegar hasta ahí, acarreando sus vidas. A las pocas sesiones, los deja indefensos, al borde del colapso, desorientados, frustrados, enojados. Pero (y esa es la principal lección) los deja con la Verdad. Y ese es un buen punto de partida para reconstruir las cosas, desde cimientos más sanos. Sólo hay que tener el coraje de afrontar ese páramo de indecisión para mejorar. Y el rol del terapeuta es tendernos la mano en este difícil proceso. La alternativa (trágica en el caso de Alex, el piloto de combate) es reprimir las contradicciones rogando al cielo que no exploten en el momento menos esperado.

Photobucket

El elenco es vital. Gabriel Byrne en el papel del psicólogo, dota a su personaje de la calidez y la vulnerabilidad necesaria. Del elenco de pacientes, nos quedamos con Melissa George (minón VIP; justificamos plenamente que le haya volado la cabeza a Weston); la mirada de Aaron Grady Shaw, Oliver, el niño que le sobra a sus padres; Mia Wasikowska como una adolescente suicida; Dianne Wiest, la cereza del postre, la terapeuta (radicalmente diferente) de Paul.

Recomendada y admirada, “In treatment” es la clase de televisión que podríamos hacer en estas latitudes subdesarrolladas. Pero no somos subdesarrollados sólo porque no tenemos los recursos económicos de Estados Unidos; lo somos (principalmente) porque los directivos de nuestra televisión hubieran sentenciado a muerte (sin ni siquiera considerarlo) a un guión de media hora, todos los días, reducido a dos tipos sentados hablando.

Para disfrutar con un mundo mejor, televisivamente hablando.

Photobucket

lunes, noviembre 16, 2009

2001 en 2009 

Photobucket
MOON
data: http://www.imdb.com/title/tt1182345/
Hay una razón por la cual “indie” y “ciencia-ficción” raramente se ven juntas en una frase. La ciencia-ficción en sí requiere normalmente de los valores de las grandes producciones, y tal como se puede imaginar esto es muy difícil de conseguir con el presupuesto de una película independiente. Así que poner en marcha Moon fue un intrincado rompecabezas: queríamos contar una historia que fuera a la vez profundamente humana pero que fuera universal; queríamos mantener un reparto pequeño y rodar en un ambiente completamente controlable; y también de obtener para la pantalla el máximo posible de los efectos visuales. Era muy ambicioso, pero valió la pena, hicimos una película de ciencia-ficción de las buenas, con una intensa historia, una interpretación asombrosa hecha por un actor extraordinario, una gran cantidad de efectos especiales impresionantes, y lo hicimos en 33 días con un presupuesto pequeño.
DUNCAN JONES
cinefantastico.com
http://www.cinefantastico.com/entrevista.php?id=191
El positivismo generó la sensación que a través de la Razón y la Ciencia, la Humanidad superaría todos sus problemas y que el futuro se impondría como un mejor escenario, un tiempo donde las principales taras de la sociedad serían erradicadas. La ilusión duró lo suficientemente poco. Sólo lo necesario para comprender que el alma humana es lo más complicado de cambiar en el Universo.

La ciencia ficción pasó por esas etapas: de las promesas de la tecnología a las falencias del ser humano distorsionadas en la lente de aumento del futuro. En el cine, las películas de clase B le dieron una pátina de género menor a la ciencia ficción, hasta que se puso los pantalones largos con Stanley Kubrick y “2001”.

Photobucket

Cimas como “Alien, el octavo pasajero” o “Blade Runner” nos hablaban de un futuro que, en realidad, referían al presente, a los problemas comunes del ser humano, en cualquier tiempo o lugar. La lucha por sobrevivir, las manipulaciones del poder político y económico, el pataleo metafísico contra la muerte, la soledad, la incomunicación y la angustia de estar vivo.

Hace tiempo que el cine de ciencia ficción derivó en un muestrario de efectos especiales y archivó esas veleidades filosóficas. Por eso, tal vez, “Moon” del debutante Duncan Jones (el hijo de David Bowie, asistente de Ridley Scott y con un nombre en el cine publicitario) sea un soplo de aire fresco en el género. Evoca los grandes títulos; vuelve al espíritu artesanal del decorado en escala y la fotografía saturada en blancos y negros; plantea un misterio que implica un desafío a lo que conocemos como existencia y que obliga a preguntarse a su único protagonista quién es y por qué está ahí. Y (lo más notable del caso), logra todo eso con un escaso presupuesto de no más de US$5 millones, una ganga para los estándares de la industria.

Photobucket

“Moon” tiene dos actores presentes: el monumental trabajo de Sam Rockwell y la presencia de Kevin Spacey en la voz de la computadora GERTY, el único interlocutor del minero Sam Bell. Otros rubros fundamentales para sostener la tensión dramática: la fotografía de Gary Shaw y la música de Clint Mansell. El otro, claro está, es el guión de Nathan Parker (sobre una idea del propio Jones).

El argumento de “Moon” es sencillo: Sam Bell es el único humano que está en una base lunar de explotación minera, al término de un largo contrato de tres años. Dañadas las comunicaciones espaciales, su único interlocutor en este tiempo es GERTY, la computadora-robot asistente. Faltan dos semanas para su regreso, pero Bell empieza a tener alucinaciones que sugieren que algo no está andando del todo bien.

Photobucket

Nos detenemos ahí, para no contar el verdadero núcleo de la historia, que encierra algunas especulaciones sobre el desarrollo capitalista en un territorio virgen, en una nueva frontera sin control. En las palabras de Jones: “No pude evitar pensar que el primer paso necesario para la vida en el espacio, un paso que habría de hacerse meramente por interés económico en lugar de puramente científico, era un conflicto de intereses fascinante. Las empresas por su naturaleza buscarían, por todos los medios, extraer el máximo de material crudo con el mínimo coste posible. Eso es, sencillamente, un buen negocio. Pero sin habitantes locales, sin grupos de derechos humanos para supervisar y mantener un ojo avizor en esos asuntos, ¿qué trataría de obtener una empresa? ¿Hasta dónde podría llegar incluso la corporación más benigna y ecologista? ¿Qué serían capaces de hacerle a un operario que habitara una base al otro lado de la luna?”.

Un interesante comienzo; una indagación válida; una película para no apuntar. Más que prometedor debut para un cineasta.

Photobucket

jueves, noviembre 12, 2009

chupate este limón 

Photobucket
EL ÁRBOL DE LIMA
data: http://www.imdb.com/title/tt1172963/

Una pequeña historia que habla de un gran tema: el conflicto de Medio Oriente, desde la visión de una disputa de vecinos. “El árbol de lima” (De limón, en el título original) describe con mucha claridad la incomunicación básica de dos pueblos (el palestino y el israelí). Para el observador neutral, el que no está inmerso en esa lógica secular de “ésta es por la que me hiciste vos, por la que hice yo, por la que me hiciste antes vos…” que rige el conflicto de Medio Oriente, da la sensación de que ambos pueblos tienen más puntos de contacto que diferencias. Más aún: que el problema podría arreglarse juntando a las mujeres, relegadas a un lado y al otro de la frontera, las madres que han perdido a sus hijos, sea en la guerra, sea en el exilio.

“El árbol de lima” es la historia de Salma Zidane (la bellísima Hiam Abbass, la actriz de “El visitante” y “Munich”), una viuda palestina que vive de la cosecha de sus limones, en los campos que heredó de su padre. Los problemas empiezan cuando se muda, frente a su propiedad, el Ministro de Defensa israelí. El Servicio Secreto que lo protege no tiene mejor idea que cortar los limoneros de su vecina para evitar la posibilidad de algún eventual francotirador. Salma recurre a la Corte Suprema, en una lucha desigual y solitaria.

Photobucket

“El árbol de lima” habla y mucho de las características de la población inmersa en la contienda. El primer punto destacable es el grado de sometimiento de la mujer; más ostensible en el lado palestino, pero no menos presente en la cultura israelí. La escena en la que cierran los ventanales de la casa del Ministro, evoca una cárcel que tiene como prisionera a la dueña de casa.

El segundo punto: ambas madres no tienen a sus hijos con ellas. Y no porque hayan muerto en el combate (una posibilidad), sino porque están estudiando o trabajando en Occidente. Su país no es lo suficientemente bueno ni seguro para que se desarrollen, crezcan y vivan con sus familias. Nada simboliza mejor el fracaso de una sociedad.

Photobucket

El tercer elemento: la incomunicación. Es tal el grado de desconfianza mutua que se ha vedado cualquier alternativa a comunicarse entre las partes. Llama la atención que Salma y el Ministro Israel no se presenten y conversen como dos vecinos. Se miran, de una trinchera a la otra, sin cambiar palabra. Sólo gestos de poder, sólo desafíos, líneas dibujadas con la punta del pie sobre el polvo.

Otro elemento: las diferencias económicas. El desarrollo israelí no puede menos que resultar ofensivo para aquel que está sobreviviendo en la pobreza. La sola visión no puede ser neutral. Y aún lo es menos cuando el poderoso despliega los resortes del poder para salirse con la suya, aunque sea, para agarrar un par de limones para el vermouth.

Photobucket

La brillante escena final nos revela a todas las partes (con la excepción de Salma) saliéndose con la suya. En un auténtico dilema del prisionero, nos queda claro que la solución alcanzada es la peor para todas las partes involucradas. ¿Cómo, entonces, no se ha llegado a una solución satisfactoria plenamente compartida por todos? Sólo poder plantearse esa pregunta, justifica plenamente la visión de esta película.

martes, noviembre 10, 2009

reíte un poco 

Photobucket
BIENVENIDOS AL PAÍS DE LA LOCURA
data: http://www.imdb.com/title/tt1064932/

Dany Boon es una cara conocida del cine francés. Nació en el norte de Francia, una región (hoy castigada por el cierre de sus minas) que, históricamente, se ganó las chanzas del resto de los franceses principalmente por el ch’ti, el cerrado dialecto de sus pobladores. A partir de ese prejuicio vivido en carne propia en sus comienzos como actor, Boon escribe una muy graciosa comedia que se transformó en el mayor éxito de la pantalla gala con 20 millones de espectadores.

Photobucket

Llama la atención porqué “Bienvenidos al país de la locura” no tiene hallazgos estilísticos ni refunda el género. Es una comedia que nos hace reír, una película tan amable como la gente del norte francés, ese rincón que tiene un refrán de cabecera: “Cuando un forastero viene al Norte, llora dos veces: una vez cuando llega y otra cuando se va”. Y casi sin estructura de promoción, en un número limitado de salas, se ganó el corazón de los franceses y el favor del público.

Photobucket

“Bienvenidos…” es la historia de Philippe, un jefe de la Oficina de Correos que, en represalia, es enviado a Bergues, un pueblito del norte francés. El castigo es vivido por su protagonista y su familia como una pesadilla. Esposa e hijos lo despiden, con lágrimas en los ojos y hasta la patrulla caminera se lamenta por su destino. Pero la realidad es otra: ese pueblo le cambiará positivamente la vida.

A priori, uno podría pensar que es la clase de comedia que no funciona en otro idioma porqué las diferencias lingüísticas ocupan una parte importante de los gags. Es una reserva infundada. Más allá de comprender la dinámica idiomática del gag, toda la trama resulta muy graciosa y provocará carcajadas espontáneas. Esa es la prueba de que la comedia funciona.

Photobucket

Misterios de una comedia que funciona por su sencillez (tan difícil de lograr), la química del elenco (tan difícil de anticipar) y la empatía con los personajes (tan difícil de conseguir). Para no dejar pasar.

viernes, noviembre 06, 2009

frases de "La boda de Raquel" 

Photobucket

La únicas dos personas del planeta menos confiables que Hannibal.

-Te ves grandiosa.
-No. Estoy gorda. La rehabilitación te deja gorda. Sólo hay máquinas expendedoras.

Uno. Admitimos que no tenemos poder sobre nuestra adicción, que nuestras vidas se habían hecho incontrolables. Dos. Llegamos a creer que existe un poder más grande que nosotros mismos. Sea lo que sea lo que me haya pasado, se apoderó de mí. Sólo me dio esperanza para un día más. Y así es como vivo. Un día a la vez. Verán... el ayer ya pasó. Y el mañana no está aquí. Lo único que puedo hacer es lo que puedo hacer hoy... para tener un mañana diferente.

Saben, solía decir que no era una adicta. Y me llevó años poder decirlo. Y luego pasé años pensando que sólo era eso.

No conozco a nadie en esa mesa que, obviamente, es la de los perdedores.

Se supone que el padre de la novia y el del novio no hagan nada más que sonreír como una calabaza de noche de brujas y extender cheques... Y creo que hemos estado haciendo eso, John, ¿si? ¿No es así?

Relájense. Es agua con gas.

Photobucket

Hola. Soy Shivá, la destructora, y soy su presagio de condena por esta noche. Me gustaría agradecerles a todos por venir y darles la bienvenida. A pesar de que no vi a la mayoría desde mi último período en la casa. Pero se ven fabulosos. Así que durante los 20 minutos en los que no estaba encerrada... haciendo una navaja con mi cepillo de dientes... en verdad participé en el famoso programa de “Los doce pasos”. Doce pasos. Un paso para cambiar. Un paso para cambiar. Todavía espero la parte en que tengo que cambiar. Entonces... Pero, ustedes saben, como dicen... la recaída es casi una parte inevitable de la recuperación. Así que, obtengo un buen puntaje en ese modo. De todas formas... Bueno, como la mayoría lo sabe, y probablemente lo admita... uno de esos pasos, los verdaderos pasos... es sobre compensar errores. Así que me disculpé con mucha gente. Algunos de los cuales apenas me recordaban... la mayoría apenas recuerda algo. Y me disculpé por... ya saben, rebotar un cheque o desmayarme en su tina o inundar su casa y, ya saben, básicamente por involucrarlos en actividades sórdidas que querían olvidar desesperadamente. Tuve que llamar a esta chica que tenía, no lo sé, creo que catorce años... pero no podía hablarme por el teléfono... porque su madre obtuvo una orden de restricción, pero... pero de todas formas... El punto es que he pasado mucho tiempo... disculpándome con gente que eran extraños. Entonces, me gustaría mucho aprovechar esta oportunidad... no sólo para felicitar a mi extraordinaria hermana, la futura exploradora de los problemas de la mente, muchas gracias... y a su adorable, inminente esposo, en la ocasión de su boda sin precedentes. Pero también para disculparme con mi extraordinaria hermana... futura exploradora de los problemas de la mente, por... ¿De qué? No lo sé. Por todo. Y lo digo en serio, Rach. Tú fuiste... Fui una pesadilla, tú fuiste una santa, y... de verdad estoy feliz de estar aquí contigo... con la familia de Sydney y nuestra familia, y sólo... Todos están juntos y yo sólo... Es grandioso. Entonces, de este modo estoy... alzando mi agua con gas a mi complaciente hermana y estoy aquí, compensando errores.

¡Dios! Oigan todos, e invitados en caso de que piensen en otra cosa por cinco minutos, como… no sé…la boda de mi hermana… ¡Me acaban dejar salir! ¡Soy una bala perdida! ¡Oigan! ¿Alguien quiere humor de rehabilitación? Porque de verdad, me siento muy bien aceptando mi enfermedad.

-Rachel… está esforzándose.
-¿Esforzándose? ¿Eso era? Porque creo que presume...

Ustedes dos son como una doble hélice de crisis.

No estás feliz a menos que yo esté en una situación desesperada. No tienes idea de qué hacer conmigo a menos que esté en crisis.

-Tu sufrimiento no es lo más importante para todos.
-¿Quién dice que lo es?
-Tengo una vida. Estoy estudiando. Me voy a casar. Estoy...
-¿Qué?
-¡Estoy embarazada!
-¿Estás embarazada?
-¿Estás embarazada ahora?
-¿Es en serio?
-¡Dios mío!
-¿Qué?
-¡Dios mío! ¡Eso es tan injusto!

Era la hora de irnos y yo conducía a casa. Y... perdí el control del auto... y nos salimos del puente. Y el auto cayó en el lago. Y no pude sacarlo del asiento del auto. Y se ahogó. Y lucho tanto contra Dios... porque no puedo perdonarme a mí misma. Y realmente no quiero hacerlo ahora. Puedo vivir con ello, pero no puedo perdonarme. Y a veces, no quiero creer en un Dios que podría perdonarme.

-¿Puedo tener tan solo un día? ¿Por favor?
-Puedes tener todos los días que quieras. Nadie intenta quitártelos.
-¿Entonces, por qué la estás defendiendo?
-¿Defendiéndola de qué? Raquel, nadie está defendiendo a nadie.
-¿Por qué la estás protegiendo?
-Porque no quiero que piense que no la queremos.
-A veces, no la quiero.

Photobucket

Harás mucho dinero en este negocio y tienes el mundo a tus pies... pero no sabes nada sobre cargar un lavavajillas.

-Dios me está castigando.
-No, no. Él me está bendiciendo.

¿Tienes alguna idea de lo sola que estaba aquí cuando todo el mundo estaba dentro de tu terrible y pequeño mundo? No había nada más. Todos estaban vacíos.

¡Nunca imaginé que lo matarías, cariño! ¡Se suponía que no lo mataras!

Es un hecho. Somos familiares.

jueves, noviembre 05, 2009

mientras hay enojo, hay esperanzas 

Photobucket
LA BODA DE RACHEL
data: http://www.imdb.com/title/tt1084950

Son tiempos extraños en la distribución cinematográfica local. Ante tantos bodriazos que aseguran, antes de su estreno, escasa supervivencia en la pantalla, suena raro que “La boda de Raquel” con la dirección de Jonathan Demme y la actuación soberbia de Anne Hathaway (que le mereció una nominación al Oscar) haya ido directamente al DVD. Pero es así y si se distraen, se van a perder una de las muy buenas películas de este año.

El núcleo dramático de “La boda de Raquel” es tan fuerte que Jonathan Demme tiene el buen tino de molestar lo menos posible. Se pasea con la cámara, como si fuéramos otro de los invitados de la boda. Hay que dejar que interactúen los personajes, presenciar sus explosiones, ahondar en sus secretos, con ese toque estilo Dogma 95, para que alcance.

Kym espera sentada, a la salida de una clínica de rehabilitación, que la vengan a buscar. Su hermana Rachel se va a casar y la han invitado a la boda. Pronto, nos damos cuenta que su presencia es un grano en el culo de la familia. Hay mucho rencor, muchos intentos de que su presencie resulte lo más inadvertida posible. Y, como lógica reacción, hay mucho pero mucho esfuerzo de Kim por hacerse notar.

No pasa mucho tiempo para que caigamos en la cuenta que Kym, debido a su adicción, se ha mandado un moco de aquellos, tan grande que ha partido la familia en dos (con las esquirlas de un divorcio de por medio). Lo hecho fue tan grande, tan trágico, que las heridas están ahí abiertas, sin poder ser asimiladas todavía.

Uno puede estar tentado a clasificar a “La boda de Raquel” como la historia de una familia disfuncional. Pero eso es una mentira, un recurso barato de críticos en piloto automático. Es la historia de una familia normal. Porque lo más lógico, lo más sano, es la recriminación. Y lo novedoso de “La boda de Raquel” es mostrar lo terapéutico que puede ser el rencor, la bronca, la puteada a aquel que se mandó una patinada feroz. Que sólo así se puede iniciar el camino de la reconciliación.

Hay un personaje que no ha podido perdonar y que jamás lo hará: Abby, la mamá de Kym y Rachel. Es (no por casualidad) la persona más fría, la que no insulta, la que no echa en cara. Pero es un personaje deliberadamente en el margen de la foto. Por más acto de presencia que haga, el enojo de Abby es irreversible, sin retorno. Ella se ha excluido de la familia para excluir a Kym.

Gritar para explotar; no callar para no implosionar.

Anotenla. Vale la pena.

martes, noviembre 03, 2009

poner el cuerpo 

Photobucket
IDENTIDAD SUSTITUTA
data: http://www.imdb.com/title/tt0986263/

Por un momento imaginemos a Steven Spielberg en el lugar de Jonathan Mostow y podríamos apostar que “Identidad sustituta” sería, cuando menos, un pequeño clásico de la ciencia ficción. En su lugar, tenemos un pequeño policial del futuro, pochoclero, sólido y ameno, que no deja huella al salir del cine. Para el público promedio puede ser una película más; para los amantes de la ciencia ficción, la posibilidad de especular con los nuevos límites que la tecnología tiende a la especie humana.

“Identidad sustituta” transcurre en un futuro no muy lejano, donde se impuso la moda de los “sustitutos”. ¿Quiénes son? Robots que nos representan en el mundo exterior, manejados virtualmente por nuestros cerebros. La cosa es así: en vez de salir al mundo exterior y arriesgarse a que lo aplaste un auto, le robe un tipo y le pegue un tiro o sufra una jaqueca por estar tanto tiempo frente a la computadora en su aburrido trabajo, en este mundo del futuro, usted compra un robot perfecto que lo representa en su interacción con los demás. Desde su hogar, cómodamente sentado en su cama, lo maneja remotamente por realidad virtual. El clon posee habilidades (velocidad, fortaleza, precisión, belleza) que su cuerpo, débil y avejentado, carece y/o perdió hace mucho.

Photobucket

El nudo dramático del filme lo constituye una nueva clase de homicidio: licuar el cerebro de una persona, atacando su sustituto, cosa que no debería pasar bajo ninguna circunstancia.

Por ese nodo dramático, el filme se transforma en un policial futurista.

Acá nos interesa más sondear algunos aspectos de este mundo con sustitutos, apenas esbozados en la película, como toques pintorescos a la intriga central del filme (¿quién es el asesino?). En manos de un Spielberg (como lo hizo en “Minority Report”) se hubieran convertido en los elementos centrales de la trama.

Photobucket

Un primer apunte, es que los humanos han dejado de relacionarse mutuamente; en su lugar, interactúan los sustitutos, dioses perfectos, mujeres de curvas generosas, hombres de abdominales marcados. Las extensiones del sustituto permiten una nueva clase de experiencia: extremar el peligro sin poner en riesgo el cuerpo.

El filme no abunda en la nueva gama de conductas sexuales que esto podría generar (salvo los “toques eléctricos”, una mezcla de vibrador - pipas para drogarse que generan orgasmos artificiales). Tampoco en las adicciones resultantes de extremar la pulsión suicida de los sustitutos, prohijadas por la ausencia de dolor. Imaginemos que el controlador, varado grotescamente en una habitación a oscuras, estaría estimulado a buscar nuevas emociones, a doblar la apuesta, a repetir la experiencia de la muerte. (Recuerden “Crash” y las fantasías sexuales montadas en autos en colisión).

Una segunda línea argumental es la disparidad entre el mundo estético perfecto de los sustitutos y la realidad degradante de los humanos originales. El filme presenta a los originales con arrugas, desprolijos, con manchas en la piel. Uno podría imaginarse una realidad más terrible aún: dependientes de soportes vitales, cánulas insertadas, shocks de drogas para superar los estragos de la inmovilidad, miembros mutilados por falta de uso, obesidades y atrofias desbordadas.

En el filme, un 98% de la población tiene sustitutos. El 2% restante se resiste (valga la cacofonía) conviviendo en núcleos de población donde no se permite la presencia de robots. El look lumpen de los humanos contrasta con la prolijidad de los sustitutos pero es muy superior a los verdaderos monstruos degenerados tras los hilos de las marionetas cibernéticas.

Photobucket

Detrás de toda esta puesta en escena, hay una pregunta filosófica: ¿hasta qué punto la práctica de la humanidad está condicionada a la presencia de un cuerpo físico? ¿En qué nivel, comprometer el cuerpo en la experiencia de vivir no nos define como seres humanos? Fragilidad, carencias, limitaciones, todas las discapacidades del cuerpo físico son, en este mundo especulativo, las trazas más fuerte de nuestra humanidad.

Siempre creímos en el dogma del pensamiento (o el alma) como el núcleo básico de nuestra identidad. ¿Y si el cuerpo, el envoltorio orgánico, fuese la clave, el elemento central? ¿Y si nada pudiera entenderse sin ponerle el cuerpo a este mundo sensorial?

Especulaciones de una simple película de ciencia ficción. Aunque tome otros caminos, “Identidad sustituta” nos regaló un buen momento de reflexión. Alcanza con eso para recomendarla.

Photobucket

This page is powered by Blogger. Isn't yours?