<$BlogRSDUrl$>

críticas chatarras

viernes, abril 06, 2018

frases de “Ready Player One” 

sensacine

Nací en 2025, pero ojalá hubiera crecido en la década de 1980, como todos mis héroes. Vivo aquí en Columbus, Ohio. En 2045 se la califica como la ciudad de más rápido crecimiento en la Tierra: Seguramente no parece ser así cuando vives en las Torres. Llamaron a nuestra generación “Los Millones Desaparecidos”. Desaparecidos no porque fuimos a alguna parte: no hay ningún lugar a donde ir. Ningún lugar excepto el Oasis. Es el único lugar importante para mí. Un mundo donde los límites de la realidad son tu propia imaginación.

La gente viene al Oasis por todas las cosas que pueden hacer, pero se quedan por todo lo que pueden ser.

El Oasis fue creado por James Halliday y lo que dejó cambió todo. Un concurso. Tres desafíos imposibles. El primero en terminar obtiene el control total del Oasis, lo que significa un control total del futuro.

sensacine

¿De qué parte de tu pasado estás tratando de escapar, Halliday?

El concurso tiene que ser sobre conectarse con alguien, conectarse con el mundo.

¿Quién es este Parzival y cómo demonios está ganando?

Bienvenido a la rebelión, Wade.

Esto no es sólo un juego. Estoy hablando de cosas reales, de la vida y la muerte.

No le digas a nadie quién eres. No puedes usar tu nombre real.

Vine aquí para escapar. Pero encontré algo mucho más grande que yo. Encontré a mis amigos ¡Encontré el amor! Y ahora las personas han perdido sus vidas.

sensacine

Pregúntate, ¿estás dispuesto a luchar?

Quiero decir que es nada menos que una guerra por el control del futuro.

Esto es guerra. Estamos controlando el futuro.

Sí, sí, sí... tengo 11 años. ¿Y qué?

Hombre… ¡diablos!

Ningún hombre es un fracasado si tiene amigos.

sensacine

Ella quería ir a bailar. Así que vimos una película.

-Algunas personas pueden leer “La Guerra y la Paz” y salir pensando que es sólo una historia de aventuras.
-Otros pueden leer los ingredientes en un envoltorio de goma de mascar y descubrir los secretos del universo.

¡Es culpa de Chucky!

¡Los ninjas no se abrazan!

Nunca me sentí a gusto en el mundo real. No conectaba bien con la gente.

jueves, abril 05, 2018

¡qué gloriosos que eran los ’80 y no nos dimos cuenta! 

sensacine
READY PLAYER ONE
data: http://www.imdb.com/title/tt1677720

“Ready Player One” tiene toda la frescura que tenían las películas hace algunas décadas, la simple satisfacción de contar historias, el ánimo lúdico de hacer cine, la cinematografía como el lugar dónde los sueños se realizaban mientras la realidad esperaba obediente en la puerta. Es una vuelta de Steven Spielberg a sus fuentes, a la entronización de una década que no fue tan buena pero que nos parece buena porque eran los años de nuestra juventud. La persecución y la fuga, las amistades generadas en el camino, la búsqueda del amor y la reivindicación de lo distinto, el triunfo del héroe sobre la Corporación o la masa, todos esos temas que estaban detrás de cada cuento de hadas y hoy parecen olvidados. Quien pueda entrar a esta celebración que es “Ready Player One”, la va a disfrutar profundamente. Pero ya hay un público formateado que ha perdido esa dosis de inocencia indispensable (no sólo para sentarse frente a una pantalla, sino para vivir) que la va a odiar como no ha odiado algo en los últimos tiempos. Y sospecho que eso le va a jugar en contra en la taquilla, lo que no deja de ser una oportunidad desperdiciada de disfrutar de un Spielberg rejuvenecido.

“Ready Player One”, basada en la novela de Ernest Cline, es la historia de la búsqueda de un huevo de Pascuas en un mundo virtual. Estamos en 2045, el mundo ha perdido toda esperanza en arreglar los problemas que lo aquejan y, en cambio, acumula gente en urbes atestadas y en precarias torres que tienen un solo objetivo: conectarse al Oasis. ¿Qué es el Oasis? Un juego de realidad virtual donde la gente sueña y es lo que quiere ser. Se acumulan horas en ese ciberarrabal para no tener que ver la realidad. Wade es uno de esos. En Oasis es Parzival, no el joven huérfano solitario que vive con su tía y sus impresentables novios, sino el héroe ingenioso, valiente y rodeado de fieles amigos.

sensacine

Todo cambia cuando James Halliday, el creador de Oasis, muere. Deja como legado un desafío: tres acertijos representados en tres llaves. Quien las encuentre, se hace dueño del juego, esto es, se hace dueño del futuro. Y eso lanza la acción: la búsqueda de esas llaves enfrenta a los héroes individuales del juego con una corporación que pone todo su poder económico para lograr su ambición de controlar Oasis.

Mirada en la superficie, “Ready Player One” es otra lucha postapocalíptica entre el bien y el mal, entre los débiles y los poderosos, entre los nerds y la gente normal. La misma historia contada una y otra vez. Pero la mano de Spielberg le da otro giro al best seller juvenil y, permítanme esta interpretación, me da la impresión que está hablando del cine. O de lo que el cine fue.

sensacine

Para reflexionar sobre esta línea de interpretación, hay que concentrar la atención en un personaje, Sorrento. Es el típico estúpido que llega a un puesto de poder y que quiere ganar por ganar, sin interesarle mucho lo que hay en juego, sólo demostrar que él es el poderoso, que es el tipo que la tiene más larga que los otros. Él no entiende Oasis. Es más: no le interesa. Piensa en un futuro arancelado, en una explotación económica que va a secar la gracia del juego. Pero no le interesa. Es más: tampoco le interesa destruir el juego cuando sea necesario. ¿Este personaje no les despierta ciertas concordancias con más de un ejecutivo de Hollywood?

Me parece que “Ready Player One” es más que una entronización de los ’80 por considerar que esa década era cool. Me parece que Spielberg quiere rescatar cierto espíritu juguetón que hemos perdido. Especialmente porque la gente al mando de Hollywood (nuestro Oasis), no ama verdaderamente el cine, no disfruta de esa comunión de contar historias y divertirnos con esa ceremonia, sino que están destruyendo la gracia del juego con su falta de pasión.

sensacine

Steven Spielberg viste a “Ready Player One” con una sucesión de evocaciones de la cultura popular de los ’80. Películas, programas de TV, videojuegos. Es más: hay un público juvenil que va a disfrutar mucho más esta película que la generación (como la de quien escribe) que no participó del furor del videojuego. Si prestan un poco de atención y escuchan los comentarios de los chicos sentados al lado de ustedes, en la butaca del cine, podrán comprobar que ellos observan otras cosas en la película que la que ustedes pueden ver ustedes.

Hablar de la eficacia de los efectos especiales, de la precisión de las persecuciones, de la interrelación de los personajes, es un lugar común en las películas de Steven Spielberg. Destaco el muy trabajo de Mark Rylance como Halliday. Y la empatía de la pareja protagónica, Tye Sheridan y Olivia Cooke.

Usted sabe: Spielberg volvió. Tómelo o déjelo.

Mañana, las mejores frases.

jueves, marzo 29, 2018

frases de “El hilo invisible”  



-Reynolds ha vuelto realidad mis sueños. Y le he dado lo que más desea a cambio.
-¿Y qué sería eso?
-Cada pedazo de mí.

-No hay nada que pueda decir para que tu atención se dirija a mí... ¿Lo hay?
-No puedo empezar mi día con una confrontación. ¿Por favor? Voy a entregar el vestido hoy y no puedo tener espacio para una confrontación. Simplemente no tengo tiempo para confrontaciones.

Bueno, ¿qué quieres hacer con Johanna? Quiero decir… es encantadora pero ha llegado el momento. Y se está poniendo gorda sentada por ahí esperando a que te vuelvas a enamorar de ella.

-¿Qué desea ordenar?
-Un conejo galés. Con un huevo escalfado encima, por favor. No demasiado jugoso. Y tocino. Bollos. Mantequilla, crema. Mermelada. No de fresa.
-No.
-Frambuesa.
-¿Qué más? ¿Café o té?
-¿Tienes Lapsang? Tomaré una taza de Lapsang, por favor.
-Buena elección.
-Y algunas salchichas.
-Y salchichas.
-Muéstrame. ¿Te acordarás?
-Sí.
-Me quedaré con esto.

“Para el hombre hambriento. Me llamo Alma”.

Se puede coser casi cualquier cosa en el forro de un abrigo. Secretos. Monedas. Palabras, pequeños mensajes. Cuando era niño, empecé a pensar en esconder cosas en los dobladillos de las prendas. Cosas que sólo yo sabría que estaban allí. Y encima de mi pecho, tengo un mechón de cabello de mi madre. Para mantenerla cerca de mí siempre.



Había un sinfín de supersticiones al hacer un vestido de novia. Las jovencitas temen que nunca se casarán si tocan uno. Las modelos temen que se casarán sólo con viejos calvos si se ponen uno.

Si quieres tener un concurso de miradas fijas conmigo, perderás.

-Eres un hombre muy guapo. Debes de estar rodeado de muchas mujeres hermosas.
-Sí.
-¿Por qué no estás casado?
-Hago vestidos.

Me gustaría tomar tus medidas. ¿Está bien?

No, no, no. Eres perfecta. Mi trabajo es hacerte algo. Si lo decido.

-Tienes la forma ideal.
-¿La tengo?
-Le gusta un poco de vientre.

Nunca me agradé yo misma. Pensé que mis hombros eran demasiado anchos. Mi cuello era delgado como de un pájaro. Que no tenía senos. Sentí que mis caderas eran más grandes de lo necesario. Y mis brazos fuertes. Pero dentro de su trabajo, me he vuelto perfecta. Y me siento bien. Tal vez así es como se sienten todas las mujeres con su ropa.

-Siento como si te hubiera estado buscando durante mucho tiempo.
-Me encontraste. Hagas lo que hagas... hazlo con cuidado.

A veces, nos levantamos a las cuatro de la mañana, después de que nos hemos ido a la cama a medianoche. Y entonces él está listo para empezar de nuevo. Y puedo estar ahí parada infinitamente. Nadie puede aguantar tanto como yo.

-¿Qué pasa, Alma? ¿Por qué estás tan triste?
-No lo sé… Yo... no creo que me guste tanto la tela.
-Bueno, Alma, esta tela es adorada por las mujeres que usan nuestro diseño. Es perfecta para este vestido.
-Cyril tiene razón. Cyril siempre tiene la razón. No es porque la tela sea adorada por las clientas, que Cyril tiene razón. Lo es, porque es correcto. Porque es hermosa. Tal vez algún día cambies tu gusto, Alma. Tal vez no. Quizá no tengas buen gusto.
-Quizá me guste mi propio gusto.
-Sí. Es suficiente para meterte en problemas.
-Quizás estoy buscando problemas.
-¡Detente!



-Por favor, no te muevas tanto, Alma.
-Pongo mantequilla a mi tostada. No me estoy moviendo demasiado.
-Bueno, es demasiado. Es una distracción. Es muy distrayente.
-Tal vez tú le prestas demasiada atención.
-Es difícil de ignorar. Es como si acabaras de cruzar la habitación a caballo. Es demasiado movimiento. Es demasiado movimiento en el desayuno.
-Quizás deberías desayunar después de él. ¿O en tu habitación?
-Creo que está siendo demasiado quisquilloso.
-Es mejor no sacudir su rutina cuando está dentro.

Encaje flamenco de finales del siglo XVII. Es muy raro, muy precioso. Lo rescaté de Amberes durante la guerra. He estado esperando el momento adecuado para hacer algo con él.

Verás, cuando amas tu trabajo y puedes darnos como él lo hace, necesitas aminorar de nuevo. Y entonces, él es... es un bebé, es como un bebé mimado. Cuando está así, es muy tierno.

El té se va. Pero la interrupción se queda aquí conmigo.

Barbara Rose paga por esta casa.

-Aún soy tan fea.
-Barbara… intento hacerte un vestido hermoso. Necesito de tu ayuda.

-Reynolds, ¿vendrás?
-Quieta, por favor. Realmente no es mi lugar, Barbara. Esto es lo que hago. Éste es mi lugar aquí.
-Me temo que debo insistir en que vengas.

-¿Qué ha traído Barbara a tu vida?
-Traje sinceridad a su vida.
-¿Sinceridad?
-Un beso para las cámaras.

-Me gustaría que me devolviera el vestido.
-La señora Rose está durmiendo.
-Bueno, no tiene nada que ver con el vestido. ¿Puedes ir a buscarlo, por favor?
-Está durmiendo.
-¿Con el vestido?
-Bueno, sí.
-Ve y quítale el vestido. Y tráemelo de inmediato.



No es asunto nuestro lo que la señora Rose decida hacer con su vida. Pero ya no puede comportarse así... ¡con un vestido de la Casa de Woodcock!

-¿Su Alteza Real es una persona de oro o de plata?
-Plata.
-Bien. ¿De encaje o de perla?
-Encaje.
-Muy bueno.

-Te desaconsejaría esto, Alma.
-¿Por qué?
-Porque no le gustan las sorpresas.
-Así es.
-Bueno. A él no le gustará ésta.
-Estoy tratando de sorprenderlo. Y amarlo como yo quiero.
-Bueno, si estás buscando algo amable para hacer... quizás, podrías pensar en otra cosa. No. Realmente debo aconsejarte en contra de esto, Alma. No creo que pueda haber un más inapropiado momento para intentar algo nuevo.
-Esto es lo que quiero hacer. Y creo que será muy agradable. Respeto tu consejo, Cyril... Pero tengo que conocerlo a mi manera. Y esto es lo que quiero hacer por él.

Hice el de su bautizo. Su Primera Comunión y sus vestidos de Confirmación. Hice el vestido para su presentación en la Corte, de hecho, todo el vestuario para su próxima temporada. Es justo que haga su vestido de novia, ¿no te parece?

Como creo que sabes, Alma, prefiero mis espárragos con aceite y sal. Y sabiendo esto, has preparado los espárragos con mantequilla. Ahora, puedo imaginar en ciertas circunstancias ser capaz de fingir que me gusta que se haga así. Ahora mismo, sólo estoy admirando mi propia galantería por comérmelo como lo has preparado.

-No sé qué estoy haciendo aquí. No sé qué estoy haciendo aquí. Sólo estoy esperando por ahí como una idiota por ti.
-Esto fue una emboscada, Alma. ¿Con qué propósito?



-¿Hay algo entre nosotros?
-Sí.
-¿Qué?
-Una...
-¿Qué?
-¡Distancia!

Si no me protejo a mí mismo, alguien vendrá a mitad de la noche y tomará mi esquina de la habitación y me preguntará sobre sus malditos espárragos.

-¿Qué estoy haciendo aquí? Estoy parada como una idiota esperándote.
-¿Esperando qué?
-Esperándote a ti.
-¿Esperando qué?
-Esperando a que te deshagas de mí. Al decirme que me vaya. Entonces, dímelo. Así no me quedo parada como una maldita idiota.

Deja de jugar este juego.

A veces es bueno para él, el reducir un poco la velocidad de sus pasos.

-¿Quieres que le pida a Alma que se vaya?
-No, ¿por qué?
-Bueno… si vas a convertirla en un fantasma, adelante y hazlo. Pero, por favor, no dejes que se siente a esperarte. Le tengo mucho cariño.

No busques pelea conmigo. Ciertamente no saldrás con vida. Pasaré a través de ti. Y serás tú quien termine en el suelo. ¿Entendido?

-El señor Woodcock parece estar enfermo.
-¿Quién parece estar enfermo?
¡El señor Woodcock! ¡Se cayó y dañó el vestido!

Debe de ser algo que he comido.



-¿Cuándo estará listo?
-No lo sé.
-Déjenme decirlo de otro modo. Este vestido estará listo a las nueve de la mañana. Porque es cuando sale para Bélgica.

“Jamás una maldición”.

Oigo tu voz decir mi nombre cuando sueño. Y cuando me despierto, hay lágrimas en mi cara. Sólo te extraño. Es tan simple como eso.

Una casa que no cambia es una casa muerta. Alma, ¿quieres casarte conmigo?

Tu esposa tiene ese esplendor que tienes con tu primer matrimonio.

Haremos que él cambie de opinión. O lo que sea necesario.

-No empecemos a hacer trampa en esta etapa, Alma.
-No estoy haciendo trampa. No necesito hacer trampa.

-¿Dónde se metió Henrietta Harding?
-Ha ido a otra Casa.
-¿Cuál? ¿Por qué no me lo dijiste?
-Porque no quería hacerlo.
-¿Hay algo que yo no sepa? Porque hasta donde puedo recordar, todo lo que he hecho es vestirla hermosamente.
-No creo que eso le importe a algunas personas. Creo que quieren lo que está de moda y es chic.
-¿Chic? No empieces a usar esa sucia palabrita. ¿Chic? Quien inventó eso debería de ser azotado en público. Ni siquiera sé qué significa esa palabra. ¿Qué es esa palabra? ¿Chic de mierda? Deberían ser colgados, arrancados y descuartizados. Chic de mierda.
-No debería importarte.
-Me importa. Y me afecta mucho, Cyril. Porque ha herido mis sentimientos. Ha herido mis sentimientos.
-Entonces, ¿de qué se trata todo este gimoteo?
-No estoy gimoteando. No me gusta que me rechacen.



-He cometido un terrible error en mi vida, Cyril. He cometido un... Cometí un terrible error. Necesito que me ayudes.
-¿Qué quieres que haga?
-No puedo trabajar. No puedo... concentrarme. No tengo privacidad. Ella no pertenece a esta casa. Construimos esta casa. Nosotros dos. Ahora está poniendo todo el maldito lugar patas arriba. Me está poniendo de cabeza.
Nos está poniendo a ti y a mí en contra. Su llegada ha arrojado una sombra muy larga, Cyril.

Qué modelo de cortesía son ustedes dos.

Hay un aire de muerte silenciosa en esta casa. Y no me gusta cómo huele.

-Te quiero a ti recostado sobre tu espalda. Indefenso. Tierno. Abierto. Sólo conmigo para ayudarte. Y luego te quiero fuerte de nuevo. No vas a morir. Quizá desees morir. Pero no lo harás. Necesitas calmarte un poco.
-Bésame, mi niña, antes de que me enferme. Creo que quizás deberías llamar por teléfono a ese chico doctor tuyo… por si acaso.
-¿No confías en mí?
-No, sí confío en ti. Es sólo que...
-Si eso deseas. Pero te sanaré de nuevo. Lo haré. Te amo.
-Yo también te amo.

Si no se despierta de esto, si no estuviera aquí mañana, no importa. Porque sé que me estaría esperando en la otra vida o algún lugar celestial seguro. En esta vida y la próxima y la siguiente después. Y para lo que haya en el camino que sigue desde aquí. Sólo requeriría de mi paciencia para llegar a él de nuevo. Ya ves... estar enamorada de él no hace que la vida sea un gran misterio.

A veces me adelanto en nuestra vida juntos. Y veo una época cerca del final. Puedo predecir el futuro y todo está arreglado. Y todos nuestros amantes y niños y amigos vuelven y son bienvenidos. Y tenemos grandes reuniones donde todos se ríen y juegan juegos. Soy mayor y veo las cosas de una manera diferente. Y finalmente te entiendo. Y yo me ocupo de tus vestidos, manteniéndolos alejados del polvo y de los fantasmas y el tiempo.

miércoles, marzo 28, 2018

el amor como un minucioso ejercicio de destrucción 


EL HILO INVISIBLE
data: http://www.imdb.com/title/tt5776858

“El hilo invisible” es una película no común. Hipnótica. No de consumo amplio. Pero deliciosa para aquellos que logren meterse en la dinámica que elige Paul Thomas Anderson para contar su historia. Una película con texturas, colores, bordes, sensorial. Una perversa historia de amor (como suelen ser todas las historias de amor). Y la metódica descripción del trabajo de demolición de un egocéntrico que se transforma en cazador cazado.

Reynolds Woodcock es un afamado diseñador de modas de los ’50 que vive en un microclima femenino. Su mano derecha es su hermana; lleva en el forro de su saco, un mechón del cabello de su madre fallecida; tiene un fluir de parejas que entroniza como diva y luego las desecha cuando pierde el interés. Colérico, con malos modos, en un momento puede seducir y en el otro herir con crueldad. Sólo existen sus creaciones, la obsesión por sus diseños y todos los demás son funcionales a esa pasión manipuladora.



“El hilo invisible” empieza con Reynolds deshaciéndose de una de sus parejas y, sin solución de continuidad, atrapar en su red a Alma, una sencilla mesera de pueblo, la próxima víctima. Reynolds conquista, esculpe el cuerpo de Alma para hacerla diva y la hace a un lado con la misma rutina, el mismo hiriente trato cuando la relación alcanza cierto grado de intimidad.

El problema para Reynolds Woodcock es que se ha encontrado con la horma de su zapato, una mujer que muestra sus mañas para tenerlo, lentamente, bajo su control. Sólo cuando Reynolds esté a su merced, al borde de la muerte, se entregará completo a ella. Cuando pierde el control, se rinde al amor.



Podemos ver a “El hilo invisible” como una descripción de una relación enfermiza. Dos disfuncionales compatibles en sus psicopatías. Pero tal vez podemos generalizar un poco más y postular que lo que Paul Thomas Anderson describe es el proceso de demolición de todo acto amoroso. El objetivo siempre termina siendo controlar al otro, tenerlo en la mano, volverse indispensable y dirigir todos los actos de la vida.

Reynolds nos desagrada, por sus malos modos, su desprecio del ser humano. Pero el accionar de Alma nos paraliza. Finalmente, las mujeres (como parece haber sido con la madre, como lo demuestra su hermana, como promete su esposa que ha tomado la posta) son las que mandan en la vida de Reynolds Woodcock. Él es la víctima. Siempre lo fue. Aunque crea que es el director del juego.



“El hilo fantasma” cuenta con un terceto protagónico supremo. La despedida de la actuación de Daniel Day-Lewis al que vamos a extrañar. Y se va dando una clase de sutileza en la construcción de un personaje. Y la revelación del trabajo de Vicky Krieps con tantos grados de detalle en su interpretación que vale la pena señalarla. Lesley Manville (la hermana de Reynolds) está un escalón detrás pero siempre determinante en sus líneas, precisas, decisivas, con el filo de un puñal.

Eso es “El hilo fantasma”. Una muy interesante película, un gran trabajo actoral, un sutil ejercicio de construcción de personajes. ¿Si la recomendamos? Sí. Pero sabemos que es de esa clase de películas que no van a conquistar a todos, si no a una pequeña parte.

Mañana, las mejores frases.

viernes, marzo 23, 2018

algunas taras del cine actual 


UNA MUJER FANTÁSTICA
data: http://www.imdb.com/title/tt5639354

Cuando empezamos este blog, publicábamos la crítica de todas las películas que veíamos (costumbre heredada de la página anterior, “Super Chatarra Special”). Buenas, malas o regulares. Con el paso del tiempo (y las críticas), caímos en la cuenta que estábamos repitiéndonos al señalar los defectos de esas películas que considerábamos malas. Era lógico porque, en general, los fracasos tienen más puntos en común que las genialidades. Y, por añadidura, los primeros son más frecuentes que los segundas. Por lo que terminábamos dando la impresión que odiábamos el cine y que no había película que nos viniera bien. Así que hace tiempo decidimos publicar críticas de aquellas películas que tuvieran una idea para destacar, algún punto para reflexionar, algo que nos hubiera llamado la atención. Nos parecía que de este modo poníamos el punto en el vaso medio lleno y que la ausencia de cierta película hablaba más de lo que considerábamos sobre ella que cualquier cosa que pudiéramos escribir.

Bueno, en este caso vamos a violar esa decisión que tomamos hace tiempo, para hacer una referencia a “Una mujer fantástica”, la reciente ganadora del Oscar a la Mejor Película Extranjera. Y no porque “Una mujer fantástica” tenga algo para destacar porque la película es decididamente mala. Sino porque nos pareció que esta película es un buen muestrario de todas las taras que (en nuestra humilde opinión) tiene el cine de estos tiempos. Así que nos pareció apropiado reseñar, en un solo post, todos esos comentarios que solemos hacer al pasar al comentar otras películas. Como para que quede como una crítica editorial. Y prometemos no volver a caer en el pecado de criticar algo que no nos gusta.

“Una mujer fantástica” parte de una muy buena idea inicial: Orlando, divorciado, con hijos, tiene una relación con Marina, una bella mujer que tiene el detalle de que es transexual. Orlando festeja el cumpleaños de Marina: van a comer, luego a su casa y, en la mitad de la noche, Orlando tiene un ACV. En minutos, Orlando se le va de las manos y Marina se queda sin su amor.

Ese inicio da para contar una muy buena historia. Si usamos este párrafo como gatillo inicial y nos preguntaran cómo escribir el guion, empezaríamos a preguntar qué fue de la vida de Orlando, como conoció a Marina, como dejó a su familia por ella. Lo mismo con Marina: cómo fue su transformación, qué representa Orlando en su vida, qué pasa con la muerte de su amor. Ni hablar si empezamos a cruzar a Marina con la familia que Orlando dejó. ¿Cómo es su ex mujer? ¿Cómo tomó la partida de Orlando? ¿Cómo la afectó que la hubiera dejado por un transexual? ¿Qué posturas tuvieron sus hijos? Hay un hermano, Gabo (interpretado por Luis Gnecco, el Neruda de la película de Pablo Larrain). ¿Cuál fue su posición en la decisión que tomó su hermano? ¿Lo apoya? ¿Lo critica? ¿Le es indiferente?

Este rosario de posibilidades se ve limitado cuando el novel guionista tomá una de las líneas y la profundiza. Ésa va a ser la historia que quiere contar. E inevitablemente, los personajes empezarán a hablar y a contarnos lo que les pasa.

El problema es que en “Una mujer fantástica”, Sebastián Lelio (director y coguionista del filme) cae en los pecados que suele caer el cine latinoamericano y cómo no sabe qué contar, lo disimula con planos largos, imágenes oníricas, mucho caminar por la calle, por la habitación, por la vereda. Esto es: no sé que contar pero me subo al pedestal del cineasta artista y espero el aplauso.

Y el aplauso llega porque ése es el nivel de confusión al que está llegando el cine actual, por un grupo de críticos que cree de buena fe que, cuanto más aburrida es una película, cuanto menos expresiva es una actuación, mejor tiene que ser la calificación.

“Una mujer fantástica” asombra por su precariedad. Corrijamos: asombra por la repercusión que tuvo una película de medio pelo. En el sitio “Todas las críticas” (http://www.todaslascriticas.com.ar/pelicula/una-mujer-fantastica), de 33 críticas, sólo uno la consideró mala. La calificación, según ese sitio, es de 77 sobre 100. Similar es la calificación de imdb (imdb.com): 7,4 sobre 10. La recién citada “Neruda” (para poner un ejemplo reciente de una muy buena película de Chile), promedió 68 puntos y de las 19 críticas, 6 fueron malas. Para imdb, la calificación ronda los 7 puntos. Puestas una al lado de la otra, las diferencias son muy claras. Sin embargo, una ganó el Oscar, la otra ni siquiera fue nominada.

Y ahí vamos a otra de las taras del cine actual. Estamos elogiando, premiando, recomendando películas por corrección política. No por méritos artísticos. Simplemente porque tocamos un tema de relevancia en la agenda política actual y estamos obligados a decir que esa película es buena y que nos tiene que gustar.

En uno de los principales medios nacionales, escribe una cronista que reivindica la causa femenista. Valoramos su empeño en señalar las grandes diferencias que separa en participación y en salario, a las mujeres de los hombres en la industria cinematográfica. No la valoramos tanto cuando, con fervor, alaba a la remake de “Cazafantasmas”, porque la hicieron cuatro mujeres, o a comedias menores como “The Heat” porque está Melissa McCarthy. A ver, para que quede claro, la causa femenista no necesita, para su validez, apoyar bodriazos. Cuando sobrevaloro películas por motivos extracinematográficos, el resultado es que mis evaluaciones no van a ser consideradas. En este caso anecdótico, como espectador y lector de ese diario, a las críticas de esta cronista suelo sacarle una o dos estrellas cuando el tema gira alrededor de la mujer. Y debo confesar que no suelo equivocarme con esta práctica, lo que revela el sesgo activista.

Tras la última entrega de los Oscars, se reveló que el rating de la ceremonia había caído a niveles históricos. Año a año, la ceremonia pierde espectadores. Y aunque le busquemos la vuelta en el monólogo de apertura, el presentador o el show musical, la clave está en que los artistas que queremos ver, por los que pagamos una entrada de cine, no tienen espacio en los premios de la Academia. La Academia se volvió progresista. Entonces, si en un año no hay una buena película con actores afroamericanos, no importa, nominamos a alguna. Y debemos dejar a otra, de más valor, pero que no engancha con la bandera política que queremos resaltar este año.

En la ceremonia pasada, películas como “Lady Bird” o “Llamame por tu nombre” le sacaron el lugar de las mejores películas del año a títulos como “Baby Driver”, “Mujer Maravilla” o “Logan”. O Greta Gerwig, desplazó a Steven Spielberg o a Martin McDonagh como mejor director. Gal Gadot no fue nominada como mejor actriz pero la tuvimos que llevar de la mano al cine de enfrente para que hubiera alguna estrella de Hollywood que los espectadores pudieran reconocer. Entonces, ¿de qué nos sorprendemos que caiga la audiencia de la entrega de los Oscars, si no están los que queremos ver?

Una estadística más. Un termómetro casero que usamos en esta página, es el número de visitas que reciben nuestros posts de las frases de película. En general, cuando una película tiene llegada, el número de visitas sube rápidamente. Por ejemplo, la última de “Star Wars” suma 5785 visitas; “La Liga de la Justicia”, 1474. Más pegó “Thor: Ragnarok” que ya va por los 2 mil. ¿“Mujer Maravilla”?: 8856. Fue uno de los grandes éxitos de las películas de cómic del año pasado. Ojo con “Guardianes de la Galaxia 2”: ya supera los 13 mil. “Logan” va por 10.802. Una película que pasó desapercibida, “Hambre de poder”, con Michael Keaton, tiene más de 6 mil visitas. “Baby Driver” (otra ignorada), va por 1.786.

Del otro lado, vamos a ver cómo fueron las visitas de las recientes nominadas. En este caso, hay que considerar que hace poco tiempo que estos posts fueron publicados. Con lo cual, las películas más viejas corren con ventaja, porque tuvieron más tiempo para que algún visitante mirará sus frases. “Yo, Tonya” (una muy buena comedia), no supera los 40. “Lady Bird” va por 75. “La forma del agua” se destaca de las otras: 203. “Pantera Negra” fue muy elogiada por tener un héroe afroamericano: 344. “3 anuncios para un crimen” no supera los 200. “The post” no pasa la centena. “¡Huye!” (en el blog desde mayo del año pasado) no llega a las 200 visitas. En cambio, “The Disaster Artist” (ignorada porque James Franco recibió denuncias de acoso sexual), supera las 400 visitas. “Fragmentado”, la película de otro castigado por la crítica, M. Night Shyamalan, tiene más de 8 mil visitas (a propósito: la actuación de James McAvoy no mereció ninguna nominación el año pasado). Otro ejemplo del año pasado: “Luz de luna” ganadora del Oscar del año pasado, suma 363 visitas; “La La Land” registra 5.801.

El punto es que el cine actual se ha vuelto aburrido y previsible. Y no por las películas de cómic. Películas como “Logan”, “Capitán América: Civil War” o “Batman, el Caballero de la Noche” poseen más hondura dramática, más ideas, que la gran mayoría de las películas nominadas al Oscar. Pero el género (como pasó con las comedias, el terror o el policial) suele ser subestimado. No es cine serio. Pero el cine serio abruma por su elementalidad.

Tal vez al cine lo hayan matado las escuelas de cine y los programas de promoción gubernamental. Porque antes había gente que quería hacer cine; hoy hay más que quieren trabajar en el cine. Y esas son dos cosas distintas. Los primeros eran obsesivos en el arte de contar una historia. Tenían algo que decir. Ahora abunda, lamentablemente, los que no tienen mucho que contar. Y lo peor es que lo demuestran con desgano evidente.

Uno podría decir que sólo es una cuestión de preferencias. Que así como a algunos les gustan las películas de superhéroes, otros prefieren encerrarse en un cine a ver una producción del Nuevo (sic) Cine Argentino. Y que la gente mucha importancia no le da a los críticos. Correcto. Gustos son gustos. Pero el problema se da cuando toda la maquinaria de información que rodea al cine, sesga el camino de ciertas producciones. Porque el cine es un arte caro. Y si las críticas sistemáticamente te sopapean, embarullándote el estreno de una obra, en algún momento va a ser muy complicado conseguir financiamiento para hacer tu próxima película.

En suma: si la gente se queda en casa viendo Netflix, después no te quejes.

viernes, marzo 16, 2018

frases de “Yo, Tonya” 



¿Cuál era la impresión de las personas sobre mí? Que soy una persona real que jamás se disculpó por crecer pobre o ser una pueblerina. Lo cual soy.

En un deporte donde los malditos jueces quieren que seas una una versión antigua de lo que debería ser una mujer.

No puedo hacer que se calle. Así que me es más fácil traerla al hielo, si sabe a qué me refiero.

Vamos, patina.

Seis meses después gané mi primera competencia. Tenía 4 años. Bien, esas perras no sabían qué las había golpeado.

¡Mal! Ordinario. No tiene nada de especial. ¿Lo estás intentando al menos? Porque hay otros lugares donde quisiera estar, carajo.

-¿Pudiera no decir malas palabras delante de los niños, por favor, LaVona?
-No dije malas palabras, perra.

¡Deja de hablar con ella! Si esa chica es tu enemiga. No estás aquí para hacer amigas.

No me digas lo que tienes que hacer. Te pago para que patines.

El asunto con Tonya era que patinaba mejor cuando estaba enojada.

-Le dije a mamá que Margie Sussman nos llamaba “basura blanca”. Mamá me dijo: “¡Escupe en su leche!”
-Espero que no hicieras eso.
-Aún no...

Tiene 12 años y hace unos jodidos triples. No encaja: se destaca.

-No vas a dejarme aquí. ¿Papá? ¿Papá? ¡Llévame contigo!
-Estás... en medio de mi camino.

No por alardear ni nada, pero si le hubiera dicho a Jeff: “Puedes buscarte algo mejor, amigo”, nadie hablaría de ellos hoy.

-¿Eres un jardinero o una flor, John?
-Es... es Jeff.
-En una relación hay una flor y hay un jardinero.
-No respondas eso.
-No lo sé, yo... pensé que...
-Soy una jardinera que quiere ser una flor. ¿Cuán jodida estoy?
-Ésta no cuidará tu jardín para salvarte la vida. Vas a tener que hacer toda la jardinería por tu cuenta, amigo.



¿Ustedes ya se acostaron?

Era muy dulce al principio. Besaba bien, me decía que me amaba y le creí. Pero entonces... empezó a pegarme hace unos meses.

Luego me decía que no volvería a pasar, pero pensé: mi madre me golpea. Ella me ama. Y creía que era mi culpa. Eso era lo que conocía.

Era el primer chico que había amado. El único problema era que me daba tremendas palizas.

Esto es una mentira. Jamás hice esto.

-Puedo ver ese ojo morado a través de tu maquillaje, sabes...
-Ayer me caí en la pista.
-No lo sé, Tonnie. Yo nunca estaría con alguien que me golpeara.
-Tú golpeaste a papá.
-Eso es diferente.
-De todos modos dijo que lo sentía.
-En serio, eres una maldita tonta que cree que merece que la golpeen.
-¿De dónde saqué esa idea?
-Quizás debería pegarte. Sí. Tal vez aprendas a mantener la boca cerrada.

No me vestiré como un hada retrasada.

-Si hiciera un Triple Axel tendrían que darme mis malditos puntos.
-No puedes hacerlo.
-¡A veces puedo!

-No fue mi culpa.
-Nada nunca es tu culpa.
-Lo hice mejor que las demás.
-Patinaste como una marimacho sin gracia. Estaba avergonzada de ti.



Mirando hacia atrás, esa fue probablemente nuestra época más feliz. Hacía emparedados de mantequilla de maní y mermelada y ella se iba a las competencias. Teníamos exactamente los mismos intereses. A ambos nos gustaban los camiones y arreglar autos. Así que pensé que duraría para siempre.

Oigan, ¿cómo obtengo una puntuación justa aquí? Porque me levanto a las 5 de la mañana cada día a partirme el trasero. ¿Alguien quiere decirme en mi cara que jamás me darán las puntuaciones que merezco?

Bueno, ¿sabe qué? Si puede darme cinco mil dólares para mi traje, entonces no tendría que hacerme uno. Pero hasta entonces...

Ésa no fue mi culpa. A menos que la pubertad sea mi culpa.

Siendo justos, Jeff sí la amaba. La amaba realmente, ¿bien? Recuerdo que una vez la llevó a un concierto de Richard Marx. Ahí fue cuando supe que todo el asunto era en serio.

Haces cosas tontas cuando eres joven... como casarme con Jeff.

No sé qué decirte. Te casas con el primer idiota que te dice que eres linda. Maldita tonta: ¡no te casas con idiotas!

La mayoría de la gente no entiende cuál difícil es siquiera intentar hacer un Triple Axel. Hay una razón por la que nadie lo intenta. Patinas hacia atrás, luego despegas desde una posición de delante en tu pierna izquierda y de alguna manera... te lanzas ciegamente por tres y media rotaciones como si fueras jodidamente ligera lo cual, les digo, Tonya nunca lo fue. Aterrizas en el pie opuesto en el borde exterior trasero de esa delgada cuchilla. Es esa media rotación extra cuando ya diste tres que nos hizo llamar a Tonya, el Charles Barkley del patinaje.

Todas esas personas que dijeron que no podía hacerlo, bueno... ¡Jódanse!

Era amada. No puedo describir cómo se sintió.



Por primera vez, supe... supe que yo era la mejor patinadora artística del mundo.

Tan pronto volvió de las Nacionales, era una persona completamente diferente. Y esa persona ya no quería más al viejo Jeff.

El Jeff del que me había enamorado, ya no existía. Si me levantaba por la mañana, me golpeaba. Si me iba a cagar, me golpeaba. Lo que digo es que ya no necesitaba una razón.

Los de la comunidad de patinaje se decían: “¡Dios mío! ¿Qué mierda? ¿Ésta es nuestra campeona de patinaje?”

Tonya hizo un Triple. Nadie más pudo ni tenía las bolas de intentarlo.

Tonya Harding no era la imagen.

¿Puedo interrumpir con unas breves palabras sobre Nancy Kerrigan? Sólo será un momento. Nancy y yo éramos amigas, ¿sí? Fuimos compañeras de cuarto algunas veces en el camino. Pero la prensa quería que Nancy fuera la princesa y que yo fuera la pila de basura.

¿Qué clase de maldita persona golpearía la rodilla de su amiga?

-Tendré la última palabra, soy el hombre.
-¡Somos los hombres!

He sido especialista de cooperación en Suiza y Europa. Recuperar rehenes es mi especialidad.

-¡Tonya!
-¡No!
-¡Jódete tú!

Yo quería ser amada.

Fue primera en los Estados Unidos en 1991. Fue segunda del mundo en 1991. Tercera en las Nacionales de Orlando. Llegó tarde a esos Juegos y se perdió por completo la ceremonia inaugural.

Bien, rompí las cuchillas de mi patín, dos días antes en la práctica. Y las colocaron de nuevo algo mal. Así que todos mis aterrizajes eran malos. Todos. Quiero decir... no era mi culpa.

Sacó dos armas de su camioneta y alcohol. Luego simplemente me dejaron allí con él. Y es por eso que no confío en las autoridades. Ni en nadie.

Jeff es bueno hablando para salirse de cualquier situación. Nunca hablen con él.

Bien, mi historia desaparece en este momento. ¿Qué carajo? Cuando quedas cuarta en las Olimpiadas no obtienes ofertas de patrocinio. Lo que consigues es un trabajo a las 6 de la mañana en Spud City.



-Te ves bien.
-Me veo como una persona que pudo salir de esta mierda y la cagó.

Mi carrera en el patinaje se acabó. No tengo ahorros y terminé de mesera como mi mamá. Pero por el lado positivo: no tengo habilidades.

-Mierda, estoy fuera de forma.
-La pera es una forma.

El mundo te está dando una segunda oportunidad. Sé que no crees en ellos, pero yo sí.

Nunca se ha tratado únicamente de patinaje. Negaré que lo dije, cariño, pero no eres la imagen que queremos proyectar. Representas a nuestro país... ¡por Dios Santo! Necesitamos ver a una familia estadounidense saludable. Y tú... tú te niegas a hacerlo.

No tengo una familia estadounidense saludable. ¿Por qué no puede ser sólo el patinaje?

-¿Hubo algo que hiciera bien para ti alguna vez?
-Eras blanda.
-¿A los 3 años?
-Te hice una peleadora. Nunca tuviste oportunidad...
-Me jodiste mi cabeza. Me hiciste pensar que patinaba mejor cuando mi vida era una mierda. Y ahora mi vida es una mierda. Hiciste eso realidad. No quiero eso.

-Cuando era una niña, ¿me amaste alguna vez o algo así?
-¿Crees que la madre de Sonja Henie la amaba? Pobre cretina. No me quedé en casa haciendo pasteles de manzana. No. ¡Te hice una campeona! Sabiendo que me odiarías por eso. Ése es el sacrificio que hace una madre. ¡Desearía haber tenido una madre como yo, en lugar de una gentil! La gentileza no te da nada. ¡No me agradaba mi madre tampoco! ¿Y qué? ¡Te di un regalo, maldita sea! Me maldeciste.
-Eres un monstruo.
-No tiene remedio, cariño.

Lo admito. Una parte de mí aún creía que el sol salía y se ponía con ella.

Alguna gente honesta, ante Dios, recuerda haber visto a Tonya golpeando a Nancy ella misma.

Y me dejó pensando. Lo que no es siempre una de mis fortalezas. ¿Qué pasaría si le hiciéramos lo mismo a Nancy Kerrigan?

No sería la primera persona que hace trampa en el patinaje artístico. Mucho de esos jueces son corruptos. Y eso no es exactamente formal y correcto. Alguien se lo hizo a Tonya, no lo olvidemos. Es mi manera de decirle que la amo.

Conozco a un tipo. No debería ni decir su nombre. Derrick.

-Estoy de tu lado, Tonya.
-No eres un agente secreto. No eres un asesino. Sólo eres una bolsa de gases y un don nadie gordo que vive con sus padres y conduce un Mercury del 76, de quien se ríen por la espalda y que jamás ha tenido sexo.



Mi mente está en blanco. No dejes que te vean a los ojos.

No creímos que algo así pudiera hacerse por dos de los más grandes tontos en una historia repleta solamente de tontos.

-¿Qué mierda hiciste?
-Cambié el curso de la historia.

Tenía que asegurarme que se hiciera. Soy el guardaespaldas de Tonya. Y ahora todas las otras patinadoras, quizás otros atletas necesiten uno. Así que el dinero va a entrar. Y nos forraremos de dinero y habré cambiado el curso de la historia.

En mi profesión, tengo que pensar cuatro pasos adelante de todos. ¿No te diste cuenta de que fui yo quien... fui yo quien le hizo las amenazas de muerte a Tonya?

La gente no me toma en serio, Jeff. Pero tengo las situaciones controladas. Probé eso hoy.

Antes del ataque esperó afuera de la arena en Massachusetts donde pensó que Nancy Kerrigan entrenaba. Y movió su auto cada quince minutos para evitar sospechas. Hizo eso por dos días. Hasta que descubrió que Nancy estaba en Detroit.

-¿Cómo me encontraron?
-La próxima vez que hagas un asalto, hijo, no utilices Visa.

-¿Qué puede decirnos de Tonya Harding?
-No conozco a Tonya Harding.
-¿No es su guardaespaldas?
-Bueno...

¡Jeff, voy a perderlo todo! Trabajé toda mi vida para esto... ¿y lo perderé por el maldito Shawn?

¿Qué parte de mantén tu boca cerrada no fue clara, maldita puta estúpida?

-¿Tonya, qué se supone que haga? ¡Tonya? ¿Cariño?
-No lo sé. Realmente creo que deberías matarte.

-De hecho, me han citado como experto en perfiles y tendencias terroristas.
-¿Dónde?
-En... creo que fue en una revista de viaje, hace años, en la Guerra del Golfo.

Pensé que ser famosa iba a ser divertido. Fui amada... por un instante. Luego, fui odiada. Después, era sólo una broma. Era como ser abusada todo el tiempo de nuevo. Sólo que esta vez, era por ustedes. Todos ustedes. Todos ustedes eran mis atacantes también.



-Gané mi lugar en el equipo de manera justa y perfecta.
-Sacar a la competencia con un bastón retráctil hace que no lo vean así.

¿Puedo decir algo rápido sobre Nancy Kerrigan? Bien... Mi cordón se rompe, lo que supongo es mi culpa, pero realmente no lo es. Y salgo. Hago las mismas cosas como todas las demás... Pero no recibí una buena puntuación porque no tenía oportunidad con los jueces desde el principio.

Fue una gran historia pero no necesito una gran historia. Yo fui mi propia gran historia cuando patiné. Hice mi mejor esfuerzo y obtuve el octavo lugar. Pero Nancy... salió y patinó hermoso, no diría lo contrario. Ganó una maldita medalla de plata. Y cuando le pusieron esa medalla sobre su cuello parecía como si hubiera pisado mierda. Sólo... ¡Vamos! ¿Por qué soy la pobre perdedora en todo esto? Una medalla de plata olímpica. Parecía como si hubiera pisado mierda.

¿Nunca me dejarán patinar de nuevo? ¿No podré nunca? Prefiero ir a la cárcel.
Por favor.

-Su Señoría, no tengo educación. Todo lo que sé es patinar. Eso es todo lo que sé. Y no soy nadie si no puedo... si no puedo patinar.
-Está bien.
-No soy... no soy un monstruo.

Me levanté una mañana antes de ir a la cárcel y la prensa se había ido. Como si lo hubiera soñado. Establecieron un perímetro alrededor de la casa de Simpson antes de que el cuerpo fuera descubierto.

Fui la segunda persona más reconocida del mundo después de Bill Clinton. Eso significaba algo. Las personas aún querían verme. Así que me convertí en una mujer boxeadora. ¿Por qué no? La violencia era lo único que conocía de todos modos.

Estados Unidos, saben, quieren a alguien a quien amar. Y quieren a alguien a quien odiar. Y lo quieren fácil. Pero, ¿qué es fácil?

Y los que me odian, siempre dicen: “Tonya, di la verdad”. Pero no existe tal “verdad”. ¡Eso es una mentira! Todos tienen su propia verdad. Y la vida, sólo
hace lo que quiere. Ésa es la historia de mi vida. ¡Y ésa es la maldita verdad!

jueves, marzo 15, 2018

ácida comedia negra sobre ruedas 


YO, TONYA
data: http://www.imdb.com/title/tt5580036

Posiblemente, “Yo, Tonya” es la joyita oculta de las películas nominadas al último Oscar. Escucharon mucho hablar de “Lady Bird” y de “Llamame por mi nombre” pero poco de esta película dirigida por Craig Gillespie. Bueno, les aseguro que se van a divertir mucho más que con las mencionadas.

“Yo, Tonya” es una negrísima comedia sobre la patinadora estadounidense Tonya Harding. Tonya se hizo famosa por dos cosas: fue la primera mujer en la historia del patinaje sobre hielo que hizo un Triple Axel. ¿Qué es un Triple Axel? Lo describe uno de los personajes: “Patinas hacia atrás, luego despegas desde una posición de delante en tu pierna izquierda y de alguna manera... te lanzas ciegamente por tres y media rotaciones como si fueras jodidamente ligera lo cual, les digo, Tonya nunca lo fue. Aterrizas en el pie opuesto en el borde exterior trasero de esa delgada cuchilla”. ¿Quedó claro? ¿No? Bueno, mirenlo, tal como fue:



También se hizo conocida porque, un par de años después, se vio involucrada en el escándalo de la agresión a Nancy Kerrigan, su competidora, a la que le golpearon la rodilla en un atentado antes de una olimpíada. Descubrieron quién fue: un matón contratado por el marido de Tonya.

Esos fueron los dos hechos cumbres en la vida de Tonya Harding. Pero la película no trata tanto de contar eso, sino de describir a una chica medio machorra, de familia humilde disfuncional, padre ausente (literalmente ausente, se fue de casa), con una madre violenta y un novio / marido golpeador. La violencia fue el medio de comunicación en la vida de Tonya. Y no es raro que hasta el final (aún en la última escena), la violencia sea su forma de resolver sus problemas. Tonya es consciente que sólo la destaca el patinaje. Y, su entorno, su propia formación, la lleva a arruinar la única cosa en la que es distinta.



No hay héroes en este guion de Steven Rogers. Son todos unos miserables. Incluyendo la protagonista que, a cada rato, dice que no fue culpa suya. Pero la que se lleva las palmas es LaVona, la madre de Tonya, un ser capaz de destruir la moral de una hija con un par de palabras. En una de las tomas del falso documental que se intercala entre las escenas de ficción, la vemos con un tapado, un tubito de oxígeno y un loro en el hombro. No es ficción. Así salió en una nota. Y el cuarteto se completa con Jeff, el marido violento, que la ama y la aporrea en dosis iguales y su amigo, el idiota Shawn, que se vanagloria de conocer el mundo del espionaje y la seguridad pero es un cuatro de copas que aún vive con sus padres.

¿Hay moraleja en “Yo, Tonya”? No. O, tal vez, sí: que el mundo está plagado de idiotas y malvados que suelen arruinar las mejores promesas porque, principalmente, no saben hacer otra cosa. Es su naturaleza. ¿Qué se puede esperar?



El guion es ágil, ácido, con muchas situaciones de humor y de apuntes oscuros sobre sus personajes. Es muy bueno. Pero la actuación es soberbia. Primera, Margot Robbie, la australiana de la que nos enamoramos en “El Lobo de Wall Street” y que, en cada película, logra subir el listón y destacarse del resto del elenco. En esta ocasión, a sus dotes para la comedia, hay que agregarle el tono dramático. Y da una interpretación muy pero muy buena. La otra que roba la pantalla, es Allison Janney. Su interpretación de la madre es tan lograda que dan ganas de esperarla a la salida del cine para pegarle. Es de antología escuchar las frases de su personaje, con un alto nivel de agresividad, expresadas sin levantar la voz.



Vale la pena agendar esta película porque no merece pasar de largo ante los espectadores. Mezclada en el barullo de los estrenos previos a los Oscars, “Yo, Tonya” es de lo mejorcito en la pantalla argentina actual. No la dejen pasar. Se van a divertir mucho.

Mañana, las mejores frases.

This page is powered by Blogger. Isn't yours?