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críticas chatarras

viernes, julio 14, 2017

frases de “Spider-man: De regreso a casa” 



-Entonces, para convertirse en un Vengador, ¿hay algo como una prueba o una entrevista?
-Simplemente no hagas nada que yo haga... y definitivamente no hagas nada que no haría. Hay una pequeña área gris en el medio y ahí es donde te mueves.

Eso no es un abrazo. Sólo te abro la puerta.

Hazme un favor: ¿no puedes ser un vecino amistoso, Spider-man?

-¿Y si alguien hubiera muerto? La responsabilidad es tuya. ¿Y si tú hubieras muerto? Habría sido mía. No necesito esa culpa en mi conciencia.
-Estaba tratando de ser como tú.
-Necesito que seas mejor. Voy a necesitar que me regreses el traje.
-¿Por cuánto tiempo?
-¡Para siempre!
-¡No soy nada sin el traje!
-Si no eres nada sin el traje, entonces no deberías tenerlo.

-Estoy harto de que el Sr. Stark me trate como a un niño.
-Pero eres un niño.
-Sí. Un niño que puede detener un autobús con sus propias manos.

El mundo está cambiando, muchachos… ¡es hora de que cambiemos también!



Necesitas entender: haré cualquier cosa para proteger a mi familia. Sé que sabes de lo que estoy hablando. Así que no te metas conmigo. Porque te mataré a ti y a todos los que amas.

¡Qué mierd…!

-¿Puedo quedarme con ese traje?
-Sí. No me queda bien.
-¿Cuándo es nuestro próximo “retiro”?
-¿Qué? ¿La próxima misión? Te llamaremos, ¿de acuerdo?

Escucha: sé que la escuela es una mierda. Sé que quieres salvar el mundo. Pero aún no estás listo. Mantente cerca del suelo y alejado de los problemas. Olvídate de ese monstruoso tipo volador. Hay gente que maneja esa clase de cosas.

-Tienes que mejorar esa parte del trabajo.
-No entiendo. Estoy siendo intimidante.

-Ésta es mi oportunidad de probarme.
-¡Pero tenemos una prueba de español!

-¿Lo conoces (al Capitán América) también?
-Me robé su escudo.



Tienes que dejar de llevar el peso del mundo en tus hombros.

Peter, eres joven... aún no entiendes cómo funciona el mundo. ¿Venderle armas a criminales está mal? ¿Y cómo crees que Stark pago esa torre o todos sus juguetes?. Esas personas, Peter, los ricos y poderosos, hacen lo que quieren y nosotros, tú y yo, no les importamos. Construimos sus caminos, combatimos en sus guerras y todo y no les importamos. Recogemos sus basura, tenemos que comer sus sobras... así es esto y sé que sabes de qué hablo, Peter.

¡Eres un Vengador! Si alguien tiene una oportunidad con chicas de grados mayores, eres tú.

¿Cómo es ser famoso cuando nadie sabe que eres tú?

¡Eres el Hombre Araña de YouTube!

¿Puedes poner huevos?

Spiderman no es un truco de fiesta. Yo… sólo voy a ser yo mismo.

Tengo una cita hot con la Viuda Negra.

Yo digo pene; tú dices Parker.

Ese pequeño bastardo en medias rojas, entra y piensa que puede destruir todo lo que construí.

-¡Ey, Stark! ¿Qué quieres que haga?
-Creo que ya has hecho suficiente.



Aquí es donde se termina... el adulto está hablando.

Toma una ducha. Hueles… hueles a basura.

Haz pasar a mi hija un buen momento. No demasiado bueno.

¿Qué pasa con ese traje de mierda?

-¿Qué estás haciendo aquí habiendo un baile?
-Estoy mirando… porno.

-¿Por qué me cuentas todo esto?
-Quiero que lo entiendas. Y necesito un poco más de tiempo para llevarla al aire.

-¿Pensé que no tenías amigos?
-No los tengo.

-Hay cincuenta periodistas detrás de esa puerta... Reales, no bloggers.

Así que tu cuerpo está cambiando. Créeme, sé cómo se siente.

¿Así que ahora los idiotas que hicieron este lío les están pagando para limpiarlo?

-¿Deberíamos decírselo a todo el mundo?
-No.
-¿Debo decirle a todo el mundo?

Ella era muy agradable y me compró un churro.



-Te llamaré.
-Siéntete libre de no hacerlo.

-Eso se disuelve en dos horas.
-¡No, no! Ven a arreglar esto.
-Dos horas. Te lo mereces.

Voy a sincerarme: no creo que pueda mantener esto en secreto. ¡Es lo mejor que me ha pasado!

Únete a mí y juntos construiremos mi nueva Estrella de la Muerte LEGO.

-Mira… sólo debo ser yo mismo.
-Peter… nadie quiere eso.

Nos estamos mudando a una nueva instalación en el norte del Estado donde esperamos que el servicio celular sea mucho peor.



Quédate cerca del suelo y construye tu juego ayudando a la gente pequeña, como esa señora que te compró el churro.

-Quien fabrica estas armas obviamente combina la tecnología alienígena con la nuestra.
-Es literalmente la frase más genial que alguien haya dicho.

Una actividad grupal de rebeldía, el día antes de la competencia, es buena para la moral.

Como saben, estamos todos vivos, y eso es lo importante. No podría soportar perder a un estudiante en un viaje escolar. No otra vez.

El único camino de ser cool es seguir las reglas.

Me gusta venir aquí para dibujar a la gente en crisis.

¿Te gustaría activar “Matanza Instantánea”?

-Tengo una habitación llena de gente esperando un gran anuncio. ¿Qué voy a decirles?
-Algo como… ¿Qué tal, humm...? Hap… ¿todavía tienes ese anillo?
-¿Estás bromeando? ¡He estado llevando esto desde 2008!



Sabes, él realmente hizo una elección muy madura. Sólo… ¡nos sorprendió a ambos!

Es un buen muchacho.

-El rumor dice que sabes quién es.
-Si supiera quién es, él ya estaría muerto.

-¡La tengo!
-Es tu chance. Bésala.

Hola, soy el Capitán América. Aquí hablaremos de uno de los rasgos más valiosos que un estudiante o soldado puede tener: paciencia. A veces, la paciencia es la clave de la victoria. A veces, conduce a muy poco y parece que no vale la pena. Y te preguntas por qué esperaste tanto tiempo para algo tan decepcionante... ¿Cuántos más de estos tengo que hacer?

jueves, julio 13, 2017

el hombre araña ya tiene quien lo interprete 


SPIDER-MAN: DE REGRESO A CASA
data: http://www.imdb.com/title/tt2250912

Tras varios intentos, nos da la sensación que Marvel pegó el pleno: el actor indicado con el tono debido. Este relanzamiento del Hombre Araña parece encontrar el camino no hallado en los intentos anteriores. El que más cerca estuvo de lograr éxito con el personaje fue Sam Raimi, con un toque más profundo, más oscuro del personaje. Pero tuvo la mala suerte de contar con Tobey Maguire que bajo la capucha del arácnido hizo lo posible para arruinarle cada escena. Andrew Garfield no desentonó en lo interpretativo pero la historia era poco novedosa. Ahora a Tom Holland no le queda grande el disfraz. Y el tono casi de comedia adolescente le viene de maravillas al personaje.

Seguramente los seguidores del cómic pondrán peros en la evolución que ha sufrido este personaje y las variaciones de la historia. Pero analizamos la película en sí, no su concordancia con el cómic que es otro formato y otra naturaleza. No somos puristas: simplemente vemos si la película funciona o no para el espectador promedio.



El primer acierto del guion del director Jon Watts (en coautoría a varias manos) es el tono de la historia. Lo que cuenta “Spider-man: De regreso a casa”, no es la lucha titánica contra un villano sino la epopeya cotidiana de un adolescente para establecer su identidad. Al comienzo de la historia, Peter Parker tiene a Tony Stark como modelo paterno. Busca ser él. Y el traje (el traje que le diseñó Tony Stark) es el símbolo de esa idolatría. En ese comienzo, Parker es el traje. Lo que puede hacer en la vida, depende de las posibilidades tecnológicas del traje del Hombre Araña.

Hay un punto de inflexión en el filme que concuerda con una frase de Tony Stark: “Si no eres nada sin el traje, entonces no deberías tenerlo”. Peter Parker define su naturaleza, su carácter. Si es el Hombre Araña lo será prescindiendo de la sofisticación tecnológica de las Industrias Stark. Ése es el desafío auténtico de Parker, no la lucha contra el Buitre. Porque no hay épica más grande que convertirse en lo que uno debe ser.



En paralelo está la historia del Buitre, un villano nacido de la grieta que atormenta a Estados Unidos en estos días. Adrian Toomes es un padre de familia, pequeño empresario que es llevado al borde de la quiebra por la prepotencia de los burócratas del Gobierno. Y ante la perspectiva de hundirse y hundir a su familia, Toomes se convierte en un traficante de armas con tecnología alienígena. Su motivación dramática está resumida en una frase: “Los ricos y los poderosos como Stark, no se preocupan por nosotros. Tenemos que recoger las migajas, comer sus restos de la mesa”. Ecos de la desigualdad de la sociedad estadounidense y el rencor que generó en el trabajador medio, el colapso del sueño americano.

Hay una vuelta dramática y sorpresiva más que enfrenta al Buitre y al Hombre Araña en un asunto de familia. Ese giro sorpresivo también señala el crecimiento de Peter Parker: definirá cuál es su ética, si es capaz de hacer lo que debe hacerse, aunque gente amada sufra las consecuencias.



El filme cae en brazos de la comedia estudiantil sin ponerse colorado. Los diálogos entre Robert Downey Jr. y Tom Holland tienen la pimienta del contrapunto elegante. Personajes secundarios aportan gags: Ned, Happy Hogan, la tía May, Michelle, tienen sus momentos. Y todo funciona en conjunto.

“Spider-man: De regreso a casa” es lo suficientemente sólida para prometer más capítulos y mayor interrelación con la saga de los Vengadores. Da la impresión que Tom Holland llegó para quedarse con la capucha del arácnido.

Mañana, las mejores frases.

viernes, julio 07, 2017

frases de “Dulces sueños” 



Que tengas dulces sueños.

Massimo: tu mamá es ahora tu ángel guardián.

Hazme sufrir. Hazme enloquecer. Hazme condenar. Pero dime que sí.

-Sé fuerte. Trata de ser fuerte. No eres el primero ni serás el último.
-¿Por qué? Mi mamá no está ahí adentro.

Mamá, despiértate. ¡Mamá, despiértate! Te están llevando, mamá...

Belfagor… me encomiendo a ti. Ayúdame y seré tuyo por el resto de mi vida.



-Yo no puedo ser tu madre.
-Mamá, perdóname, te he traicionado.

Has sacado lo peor de tu padre. ¡Ese asesino! No debería haberme casado con él, pero de no haberlo hecho tú no estarías acá.

“A pesar del 4-0 a Ascoli, el Torino aún viven con un fantasma: el fantasma del gran Torino. Después de 43 años, ya nadie hace una comparación directa, pero...”



Ése eres tú: el hombre con las manos delante, por si se cae. Podrías decir estupideces de vez en cuando. En vez, no dices nada.

No eres bueno mintiendo. Tu cara lo dice todo. ¿Y tú quieres ser actor?

El póker es entretenido, pero si ganar y perder da lo mismo ¿qué sentido tiene? Lo que me gusta de jugar con esos cuatro tontos que usted vio antes, es que son hombres que beben, que fuman y que no pueden permitirse perder. Mientras que para mí, perder un millón de liras no significa nada. Hoy, se hicieron humo en la Bolsa, 300 millones. Pero era dinero que nunca existió. Lo que sí existe es el cambio, monedas, billetes de mil liras...



¿Quiere saber cómo he ganado tanto dinero? Porque estaba preparado para perder. Para perder todo en cualquier momento. Todo.

A los poetas hay que ponerlos a todos contra el paredón.

Vea, un hombre feliz nunca logrará nada en la vida sin una saludable cuota de odio...

-Tengo miedo.
-¿De qué?
-De morir. Siento que me estoy por morir.



Si experimenta otro ataque, ahora sabrá de qué se trata. No pierda la cabeza. Olvídese de Belfagor.

Está Dios antes de todo. Sólo Dios. Nada más. Él es el creador del Universo. Y aún si no lo fuese, lo sería igual. Debe serlo. Para darle sentido a nuestra existencia. Es la única esperanza. La única luz.

La única forma de obtener una respuesta es seguir haciendo preguntas. Nunca dejes de preguntar.

Tu mentira es inofensiva para quien la escucha, pero no para ti. Tu madre está muerta. Desde ahí se debe recomenzar.

-Si ella estuviese aún aquí...
-Si... “Si” es la marca del fracaso. En esta vida es “a pesar de” que se triunfa.

Era como si ella estuviese más preocupada por nosotros que por ella misma.

-Yo sé cuánto has sufrido. Debería haber hecho más.
-¿Hablamos de otra cosa?
-Eso es lo que hemos hecho toda la vida.



Con toda honestidad, ¿saben que le contestaría? “Querido Simón, cálmate y haz una buena acción: mata a tu madre y luego dispárate en la cabeza. Así matas dos pájaros de un tiro”.

¿Y ahora? ¿Qué debemos hacer? ¿Abrazarnos?

Quería felicitarte, realmente me has sorprendido. Ni siquiera yo, en mis años dorados, hubiese sido capaz de vender mi alma como lo has hecho tú.

Ahora tengo cinco años más que ella. Eso me da mucha impresión. Y seré siempre más viejo.

-¿Cómo murió mi madre? ¿No me respondes?
-¿Qué quieres decir con cómo ha muerto?
-Sigues sin responderme.
-Tú lo sabes.
-Debes decírmelo.

jueves, julio 06, 2017

baches en el camino de una idea 


DULCES SUEÑOS
data: http://www.imdb.com/title/tt4746506

“Dulces sueños”, la película del italiano Marco Bellochio, ha extasiado a la crítica local al punto de señalarla como una de las películas destacadas de la cartelera argentina. Discrepamos parcialmente con esa opinión: “Dulces sueños” es una buena película, con una idea interesante (un duelo no elaborado en la infancia que influye en la adultez del protagonista) ejecutada con ciertos toques de torpeza. El guion del propio Bellochio, Valia Santella y Edoardo Albinati (basada en la novela autobiográfica de Massimo Gramellini) alterna momentos sutiles con brochazos gruesos. El resultado es desparejo. Trataremos de señalar algunos puntos notables de la trama de “Dulces sueños” e identificar otros no tan buenos, como meros apuntes para el guionista en pañales.

En primer lugar, la historia de “Dulces sueños” es muy fuerte. Un niño pierde a su madre, fallecida de un infarto súbito, en los años ’70. Sospechamos que hay algo más en la muerte de la mamá de Massimo cuando vemos las escenas en la que madre está con cara de preocupación y distraída. El niño reacciona como su padre y parientes: como puede. Y el trauma recibe una respuesta de su parte: negación. Lo interesante del planteo de “Dulces sueños” es, no ya la muerte, sino como ese duelo mal resuelto define la vida de Massimo de adulto.

Hay cosas que Massimo no ha terminado de cerrar. Cuando niño, ha mentido a sus compañeros de colegio diciendo que su mamá está viva y vive en otro país. Como le dice su maestro: “Tu mentira es inofensiva para quien la escucha, pero no para ti”. Massimo arma una coraza para protegerse del dolor. Y cuando crece, esa coraza se ha convertido en una auténtica prisión para sus sentimientos.



En lo mejor del guion de “Dulces sueños”, hay algunas concordancias que explican esta evolución (o mejor dicho, no-evolución) del personaje. En una de las primeras escenas, lo vemos bailar con su madre cuando era un niño. De grande, lo veremos yendo a buscar a una novia a una discoteca y cuando la ve bailar, copada, entregada a la danza, se da media vuelta y la deja. Otra novia, lo invitará a bailar y dudará. “Yo no bailo” declara. Pero la atracción por esa mujer (la muy bella Berenice Bejo), lo fuerza a meterse en el baile (a meterse en la vida). Massimo se convierte en la estrella del baile. Su danza es, por momentos, atolondrada, enérgica, desbordada. Como si hubiera reprimido las ganas de vivir durante todos esos años y ahora estuviera dándose permiso.

Esa escena del baile es una de las sutilezas que señaláramos al principio. Sin necesitar de decir nada, entendemos al personaje y su problema. Esos detalles son de buen guion.

Hay otros puntos parecidos: su pasión desapasionada por el Torino, un equipo que también se vio congelado en su historia por un hecho luctuoso, la tragedia de Superga, la caída del avión que llevaba al equipo profesional de la institución, cuyos jugadores eran la base de la Selección Italiana. Torino no se pudo recuperar de esa tragedia: quedó congelado en 1949, en ese momento trágico. Como Massimo, a veces una muerte congela, paraliza, inhibe, incapacita de por vida.

Massimo tiene anestesiada la pulsión por vivir. Una de sus novias lo define con exactitud en una discusión: “Ése eres tú: el hombre con las manos delante, por si se cae”. Massimo es un observador de la vida, un tipo que puede transitar la guerra de los Balcanes y no vibrar.



Otra escena también tiene un eco en su pasado: la “reconstrucción” para una foto, de una madre asesinada en la guerra de los Balcanes. Massimo asiste a la puesta en escena que hace su fotógrafo y no reacciona. Ve al niño, indiferente en su silla, leyendo un libro, como si de ese modo pudiera borrar la presencia de la tragedia. Una negación que le trae recuerdos, que lo acerca a su drama personal.

Uno puede vivir ignorando el dolor. Pero éste tiene sus propios medios para revelarse. En el caso de Massimo es un ataque de pánico tras ver un recuerdo de su madre. No por casualidad, Massimo busca ayuda y encuentra a la mujer que lo arrancará de esa quietud malsana. Es médica: curará su alma, como curará su cuerpo.

En las últimas escenas, Massimo recibe un dato revelador sobre la muerte de su madre que los espectadores (menos el protagonista, por supuesto) tenían claro desde el principio. El hecho evidente que no fue analizado por Massimo es consistente con el acto de la negación. El dolor inmovilizante de esa revelación es el primer paso para su recuperación. “Dejala ir” aconseja Elisa. Es lo que el pequeño Massimo debió hacer en su momento. Y la dilación de ese acto lo llevó al presente en crisis en el que se encuentra.

Estas reflexiones son las que aporta la película y pueden calificarse de hallazgos. Del lado del debe, el filme se extiende más de lo debido. Intercala algunas escenas que bordean el kitsch (la lectura de la carta de lectores, por caso) y hay parlamentos artificiales, personajes que filosofan en voz alta y le quitan verosimilitud a los textos. Como agravante, muchos de estos textos están recitados desde un pobre nivel de interpretación actoral. En este sentido, cabe encontrar concordancias entre los actores italianos y los argentinos en esa escuela de sobreactuación y voz engolada. No es el caso de Berenice Bejo que aporta una frescura que la revela como proveniente de otro estilo de actuación.
Hay otras secuencias que podrían tener sentido funcional pero que no están bien ejecutadas. La de Emmanuelle Davos es un ejemplo. Que el pequeño Massimo vea como sus compañeros tienen lo que él no, podría tener cierto sentido dramático. Pero las escenas no terminan de ser espontáneas. Parecen insertadas a la fuerza en la trama.



Otro ejemplo de capricho es la escena en la que Massimo obliga a su madrina a contarle cómo murió su madre. En ese caso, podría habérselo dicho directamente. O que Massimo encontrara el recorte de diario, accidentalmente, al vaciar la casa de su padre fallecido. En ambos casos, no se necesita llamar a la madrina a la 2 de la mañana, para que venga a consolarlo. Ni ella levantarse y buscar el recorte en la biblioteca, algo que se hizo varias décadas atrás. Digamos: esa voltereta no aporta credibilidad a la secuencia y es innecesaria en términos de guion. ¿No era más fácil toparse con el artículo y ahí que Massimo rememorara los actos de su madre que no había comprendido hasta ese instante?

“Dulces sueños” podría haber mejorado esmerilando estos puntos superfluos. Para la crítica nacional, estas fallas (toscas en muchos casos) no amerita para bajarle la puntuación a la película y tratarla de obra maestra de Bellochio. En esta página valoramos tanto la forma como el fondo. Entendemos que la película es mirable, la historia valiosa y la ejecución floja. No invalida la obra, pero no deja de quitarle méritos. Ver la película que pudo ser no le agrega méritos a la película que es.

Mañana, las mejores frases.

viernes, junio 30, 2017

frases de “Yo, Daniel Blake” 



-¿Tiene alguna dificultad significativa para comunicar un mensaje simple a desconocidos?
-Sí, sí... ¡es mi maldito corazón! Se lo estoy tratando de decir, pero no me escucha.
-Sr. Blake, si continúa hablando así, eso no será de mucha ayuda para su evaluación.

-¿Disfrutaste del pollo Tikka Masala?
-¿Cómo supiste eso?
-¡Porque la huelo, carajo! ¿Cuántas veces te dije que no dejes basura apestando todo?

Por favor, tenga en cuenta que este servicio puede generar cargos. Le será debitada la tarifa establecida por su proveedor del servicio. Este número es sólo para consultas de beneficios otorgados.

Lo sentimos, pero todos nuestros operadores de Servicio al Cliente están ocupados. Por favor espere y atenderemos su llamada.

-Veo que sólo obtuvo 12 puntos, señor. Necesita 15 para que le den un subsidio.
-Ah... puntos, ¿así se manejan?
-Lo siento señor, pero según nuestra profesional de la salud, usted está apto para trabajar.
-¿Así que ella sabe más que mi médico, mi cirujano, y el equipo de Fisioterapia? Bien... yo quiero apelar.
-Perfecto. Pero primero debe solicitar una reconsideración obligatoria.
-¿Y eso qué demonios significa?
-Significa que el tomador de decisiones lo reconsiderará, y si llega a la misma decisión, entonces podrá apelar.
-Bien, anóteme para eso entonces.
-De acuerdo, señor. Pero deberá esperar que el tomador de decisiones se comunique con usted.
-¿Por qué?
-Para que él le diga cuál es la decisión.
-¡Pero eso ya está decidido!
-Sí. Pero se supone que recibirá la llamada, antes de la carta.
-¿Por qué? ¿Va a cambiar de opinión?
- No. La llamada es sólo para discutir su decisión.
-Bien, yo sé cuál es la decisión. Tengo la carta delante. ¿Quiere que se la lea?
-Pero el debió llamarlo antes a usted
-¡Pero no lo hizo!
-Pero debió hacerlo.

Escuche... si usted me da un terreno, yo le construyo una casa. Pero no sé nada de computadoras.

¡Otra vez...! Esto lo escucho siempre por teléfono: “Todo está digitalizado”. ¡Yo funciono a lápiz!

-Oiga, ¿qué pasa si no puedo usar computadoras?
-Hay un número especial, si usted es disléxico.
-Bueno, ¿me lo puede dar? Con las computadoras soy disléxico.
-Puede encontrarlo en Internet, señor.

Es todo lo mismo. No quiero escucharla más. Es siempre lo mismo.



Ahora ya puede volver a su escritorio y dejar que ella se inscriba. ¡Y haga el trabajo para el que le pagan los contribuyentes! ¡Es una maldita vergüenza!

Aunque sea lo último que haga, voy a hacer de esto un hogar.

-¿Cuál es la diferencia?
-Sí, ¿cuál es la diferencia entre las dos?
-Parecen iguales.
-Exacto, hermano. La diferencia es que éstas me costaron 150 libras en la calle principal. Y voy a vender aquéllas a 80 libras.

Mira estas zapatillas, Dan. Son el futuro, basta de trabajos basura.

Entra a la oficina. Estás sentando un precedente. Es inaceptable...

-Aprieta ese botoncito de ahí, Bill Gates.
-¿Cuál? ¿Éste?
-Ése de ahí. “Enviar”.
-¡Ja! Los días de mierda que me costó poder solucionar esto...

-Dan, te van a cagar, te lo advierto. Te lo van a hacer lo más jodido que puedan. No es un accidente: es el plan. Conozco muchos que dejaron de pelearla.
-Bueno, eligieron mal si pensaron que yo me voy a rendir.

¿Qué mata más personas, los cocos o los tiburones?



-La pelota. Le gusta jugar, ¿no?
-Bueno, empezó en el albergue donde sólo teníamos una habitación pequeña.
-¿Y por qué lo hará?
-Creo que extraña a sus amigos. Pero también lo hace cuando está enojado. Nadie lo escucha. Entonces, ¿por qué va a escuchar a los demás?

-¿Fuiste soldado, Dan?
-¿Si fui soldado? Yo fui algo más peligroso. Fui carpintero.

Diez segundos. Diez cortos segundos. Eso es lo que un típico empleador pasa hojeando un CV. Es un hecho.

-Costa Coffee publicó ocho empleos. ¿Saben cuántas solicitudes recibieron para esos empleos? Más de 1.300. Es un hecho. Entonces, ¿qué quiere decir eso?
-Que deberíamos tomar más café, maldición.

-Pero si sabes contar, es obvio que no hay suficientes vacantes. Es un hecho.
-Sí, bueno. Tú estarás en el fondo de esa cola, ¿no?

Para aquellos que vivimos en el mundo real, lo que eso significa, es “ustedes deben destacarse de la multitud”. Háganse notar. Sean inteligentes. Con mostrar nada más que tienen habilidades, no es suficiente hoy en día. Ustedes tienen que probar cuán competitivos son, cuán dedicados.



Tienes bastante experiencia y tengo que serte honesto: estoy harto de jovencitos. La mitad de las veces ni aparecen. Y cuando lo hacen, no mueven un dedo.

Querida, ¿estás bien? ¿Qué estás haciendo?

Es que tengo mucha hambre. Está bien. No me mires.

Katie, escúchame: no es tu culpa. Es asombroso todo lo que has hecho. Te arrojaron aquí, sola, con dos chicos. No tienes nada de qué avergonzarte.

-Entonces, ¿para qué entregas tu CV si no buscas trabajo?
-Porque es la única forma de conseguir subsidios, ¿sabe?
-¿Subsidios? ¿Así que prefieres un subsidio en lugar de un trabajo decente? ¿Sabes? Creía que eras un buen tipo.

Mira, si tienes problemas y necesitas dinero, te puedo ayudar. Seguro que puedo ayudar a una chica bonita como tú.

Dan. La respuesta es: los cocos.

Ella decía que su cabeza era como el océano. En completa calma, y luego, feroz. Nunca sabía qué iba a hacer después. La música la aliviaba. Pero después, se estrellaba contra las rocas. “¿Adónde navegaremos esta noche, Dan?”. Era nuestra pequeña broma. Las últimas palabras que me dijo fueron: “Quiero navegar lejos, Dan, con el viento a mis espaldas. Es lo único que necesito, Dan”.

-¿La extrañas?
-¡Daisy!
-Está bien. Estaba loca. Era un trabajo duro. Pero la amaba muchísimo. Me siento perdido sin ella, realmente.



-Cuando regreses a todos esos libros, vas a levantar vuelo.
-No puedo ni mirarlos, Dan. Realmente me alteran.
-Tienes que seguir resistiendo.
-Sí.
-Estás haciendo que tus hijos se sientan orgullosos. Quiero decir, todos necesitamos el viento a nuestras espaldas de vez en cuando.

-¿Cómo sé que realmente ha estado en contacto con todos estos empleadores?
-Bueno, caminé por toda la ciudad. Entregué mi CV en mano.
-Bueno, demuéstremelo.
-¿De qué modo?
-Bueno, ¿tiene algún recibo? ¿Tomó alguna foto con su celular?
-¿Con esto? Le doy mi palabra que eso es lo que hice.
-Eso no es suficiente Sr. Blake.

Así que no llores. No quiero que llores. Voy a ayudarte. Conozco el problema.

-¡Oh, no, Dan!
-Katie, ¡no tienes que hacer esto!
-No deberías verme así como estoy.

-Dan, por favor... ¡no quiero que estés aquí! ¡Por favor, vete!
-Te armé una biblioteca.
-¿Qué?
-Para tus libros.

Tengo 300 libras en el bolsillo. Puedo comprar fruta fresca para los chicos. Si no puedes soportarlo, no puedo verte más. Tengo que volver adentro. ¿Entiendes? No quiero hablar más contigo. Y no me demuestres más cariño. Porque me vas a hacer pedazos.

Es una farsa monumental, ¿verdad? usted ahí sentada, con su amistosa etiqueta identificadora en el pecho, Ann... enfrente de un hombre enfermo que busca empleos que no existen y que, de todos modos, no puede aceptar. Desperdiciando mi tiempo, el de los empleadores, el de usted. Y todo lo que se logra es humillarme. Derrumbarme. ¿O se trata de eso, para sacar mi nombre de esas computadoras? Bueno... ya no buscaré más. Ya tuve suficiente.

-Por favor no haga esto. Ya he visto esto antes. Buenas personas, gente honesta, en la calle.
-Gracias, Ann. Pero cuando se perdió la dignidad, se perdió todo.

“YO, DANIEL BLAKE, EXIJO MI CITA PARA AYUDA SOCIAL ANTES DE QUE MUERA DE HAMBRE. Y QUE CAMBIEN ESA MÚSICA DE MIERDA EN LOS TELÉFONOS”



-Esto ya se fue de nuestras manos. Vamos a tener que llamar a la policía, hombre.
-Bueno, si ustedes hubieran hecho su trabajo como corresponde, yo no hubiera tenido que recurrir a esto.

-¿Te puedo preguntar algo, Dan? ¿Nos ayudaste a nosotros?
-Supongo que sí.
-Entonces, ¿por qué yo no te puedo ayudar?

-¿Tienes alguna pregunta?
-Bueno, hay una o dos cosas que quiero sacarme de adentro. Pero, ¿escucharán?
-Es lo menos que pueden hacer.

Míralos. Es curioso. Tienen mi vida en sus manos.

A esto le dicen “funeral de pobre”. Porque es el horario más barato, a las 9:00. Pero para nosotros, Dan no era pobre. Nos dio cosas que no se compran con dinero. Cuando murió, encontré esto que llevaba encima. Siempre escribía todo con lápiz. Y él quería leerlo en su apelación. Pero nunca tuvo la oportunidad de hacerlo. Y les juro que este hombre adorable tenía mucho más para dar... Pero el Estado lo condujo a una muerte prematura.

No soy un cliente o un usuario de servicios. No soy un haragán, un parásito, un mendigo o un ladrón. No soy un número de la Seguridad Social o un punto luminoso en una pantalla. Pago mis deudas. Nunca un penique menos. Y estoy orgulloso de proceder así. No me siento inferior a nadie, sino que miro a mi vecino a los ojos y lo ayudo si puedo. No acepto ni busco la caridad. Mi nombre es Daniel Blake. Soy un hombre... no un perro. Como hombre que soy, exijo mis derechos. Exijo que se me trate con respeto. Yo, Daniel Blake, soy un ciudadano. Nada más y nada menos.

jueves, junio 29, 2017

una razón de dignidad 


YO, DANIEL BLAKE
data: http://www.imdb.com/title/tt5168192

Historia sencilla sin dobleces, como el protagonista, un carpintero viudo, solidario, frontal y mal hablado, que se pierde en los vericuetos de la burocracia inglesa para conseguir un subsidio por invalidez. Acorde al estilo de denuncia social, típico del cine de Ken Loach, su director, el guion de Paul Laverty describe la indolencia para otorgar lo que es un derecho. Pero Daniel Blake no es una víctima, porque él mismo ha decidido no serlo. Daniel se pone de pie y exige lo que es privativo de todo ser humano: ser tratado con respeto y dignidad.

“Yo, Daniel Blake” es una historia de la clase media, pero de una clase media sumergida en el capitalismo global de este tiempo. Los acuerdos de posguerra que establecieron cierta certidumbre a la clase trabajadora, hoy están hechos trizas. Y la sociedad se volvió un lugar complicado, con seres compitiendo por puestos que no alcanzan para todos y con la desidia de un gobierno conservador que ha elegido cansar a los que solicitan una ayuda. Ken Loach no busca una respuesta a esta situación. Sólo describe. Sólo denuncia.



Sin embargo, Daniel Blake tiene una respuesta a ese mundo hostil que le toca vivir en el final de su vida. Es la solidaridad. Blake lidia con su problema pero también con el de Katie, madre sola con dos hijos, que cae junto a él, en la rueda trituradora de la maquinaria de asistencia social. Blake y su caja de herramientas muestran que es un hombre útil, productivo, capaz aún de arreglar una casa y transformarla en un hogar. Pero este hombre no tiene un lugar en la sociedad actual. Y ésa es la auténtica tragedia que retrata Ken Loach.

La clave de “Yo, Daniel Blake” es la indiferencia. Blake clama. Pero encuentra del otro lado gente que no quiere escuchar. Gente que no lo escucha. No hay manera de resolver las demandas de Blake porque el sistema tiene un objetivo: desalentar; complicarle la vida a quiénes debería solucionarle sus problemas. La forma que Blake lidia con la seguridad social británica nos recuerda a las pesadillas del mundo de Kafka. La apelación a un protocolo, como algo superior y ajeno a la comprensión del común, es una constante en cada oficina donde Blake pena con su pedido. No es que nadie escuche; es que nadie quiere escuchar.



Tal vez allí esté la tragedia de esta época: demasiada gente sin querer escuchar los problemas de los otros por demasiado tiempo. Hay otra tragedia: la sociedad no valora a las personas por lo que pueden crear, por su habilidad para mejorar el mundo. Katie sueña con terminar sus estudios: pero con dos niños a cargo, la sociedad le dará sólo una chance infame para ganarse la vida. La biblioteca que Blake construye con sus manos, es un símbolo de un mundo que se fue, un tiempo en que una persona honesta podía ganarse la vida con su esfuerzo.

Las palabras finales de Daniel Blake nos revelan su postura en la vida, desde su simplicidad de carpintero: “Soy un hombre... no un perro. Como hombre que soy, exijo mis derechos. Exijo que se me trate con respeto. Yo, Daniel Blake, soy un ciudadano”. Porque, como también sabe decir Blake al burócrata de turno, cuando se pierde la dignidad, se pierde todo.



En esta historia de la clase obrera en ruinas, Ken Loach roza (tal vez sin quererlo), otra tesis más profunda: la dignidad es un bien esencial. Sin ella, podremos sobrevivir, lo que no significa que no hayamos muerto con su pérdida.

Nadie mejor que Dave Johns para personificar a este tierno protagonista. Sólo verlo en las primeras escenas y nos hacemos una idea de cómo es el personaje, de esa transparencia ética que logra sólo con mirarnos de frente. Hayley Squires se destaca como Katie. Y hay una escena que guardamos en el arcón de los recuerdos: la situación de Katie con el pote de salsa, en el banco de alimentos.

Mañana, las mejores frases.

miércoles, junio 21, 2017

frases de “El poder de la ambición” 



Sé que éramos una maldita industria. De la clase que es la piedra angular de este país.

Dios… trabajamos duro en este negocio, a veces para nada. Me despierto cada mañana y me digo a mi mismo: “No tengo que hacer esto. Puedo hacer esto”. Y entonces sólo hay... cielos azules.

-Si toman un segundo para ver la geología, van a ver lo que yo veo. Y eso es dinero.
-No el nuestro.

La compañía que hizo a mi padre un verdadero jugador, casi estaba perdida. Casi. Ya había perdido mi casa y estaba viviendo con Kay. Y también estábamos a punto de perderla. Tenía medio galón de Seagrams que había tomado. Mierda, la mayoría de la gente se habría muerto. Pero yo no. En lugar de eso, tuve un sueño.

Fue la llamada del oro. Les puede sonar como algo loco. Pero si conocieran cómo se siente, lo sabrían.

Espero que hayas oído de mis mejores éxitos. Lo del “Fuego” ya no es uno de ellos.

No hay correcto o incorrecto en este negocio. Sólo son éxitos o fracasos.

-El Anillo de Fuego es verdad, Mike. Lo supe desde la primera vez que lo oí. Me impactó como un maldito rayo y jamás lo olvidé. Ahora ríete si quieres. Ya estoy acostumbrado. Pero escucha esto: yo no lo creo simplemente. Lo sé.
-No lo sabes.
-Lo he visto.

Mike, mi padre arañó de una maldita roca todo lo que alguna vez tuvo. Murió con tierra debajo de las uñas. Yo trato de hacer lo mismo.

Bien, quizás no tienes una buena racha en tu carrera ahora. Así que vamos a probarles lo contrario. Tú y yo, vamos a probar que se equivocan. ¿Sabes por qué? Sí lo sabes, porque lo del Anillo de Fuego es verdad, Mike. Tú lo llamaste. Simplemente no lo has hallado.

-¿Tienes un sombrero, Wells?
-Sí, tengo un sombrero. ¿Vamos a alguna parte?
-Río arriba.



Esta selva te pondrá a prueba. Te retendrá, te pesará y decidirá tu valor en una onza.

¿Siempre hablas así, Mike, como un audiolibro?

Algo pasó allá, Wells. Algo caliente y furioso. Ahí es donde encontraremos las buenas muestras.

Mi sueño... está allá. Podía sentirlo en mis huesos. Estaba vendiendo algo en lo que creía.

Mike, estamos vendiendo una historia. Ahora la historia eres tú.

-¿Trabajas en un bar, Wells?
-Mantengo a raya los gastos, Mike. Hago que el dólar rinda.

-¿Alguna vez leíste el diario de Cristóbal Colón?
-Claro que no.
-En su petición a la Reina de España, prometió una conversión a la Santa Fe de un gran número de personas. Y continuó mencionando el nombre de Dios 26 veces. La palabra oro, por otro lado, la mencionó 114 veces.
-Gallego listo.

No me dejes morir aquí por nada del mundo, ¿sí?



-No nos dejemos llevar.
-¿Qué dice el reporte? ¿Hay noticias?
-Sacamos 17 muestras más.
-¿Y qué pasó? ¿Nada bueno?
-Nada bueno. Más tirando a lo grande.
-Vamos, Mike, no juegues conmigo…
-Ocho onzas por tonelada.
-¿Ocho... ocho onzas por… qué?
-Ocho onzas por tonelada.
-¿Qué? ¿Qué estás diciendo, Mike?
-Descubrimos una veta.
-¿Tenemos una mina de oro? ¿Tenemos una mina de oro?
-Tenemos una mina de oro.

¡Váyanse al carajo, mosquitos!

Es increíble cómo un poco de polvo de oro puede cambiarlo todo. Para bien o para mal, el viaje había empezado. Y era todo un viaje.

-¿Algún mensaje que quiera darle a los lectores de la revista Gold Digger?
-La última carta que volteas es la que importa.

Ahorra un poco. Por primera vez en tu vida, piensa en los días complicados, Bobby. ¿Sí?

¿Qué hacen los bancos? ¿Quién sabe? Pero lo que hacen a este país, no son los idiotas con trajes… sin ofender… esos del camino fácil, sino tipos como yo y Mike, que se arriesgan.

Ahora, si los números siguen saliendo bien... y así será... el cielo es el límite en esto.

¿Alguno de ustedes ha puesto uno de sus mocasines hechos a mano en un agujero al lado de una montaña? ¿No? Nosotros sí.

Hay algo en descubrir oro. Es muy difícil ponerlo en palabras. Muy difícil. El sabor en la lengua... el sentimiento entre tus dedos... Es eléctrico. Es como una droga. Porque te engancha. Y es precisamente lo que les falta aquí en la ciudad. Es lo que hace que sea tan difícil para nosotros tener esta conversación porque nunca lo han sentido. Es por eso que les tengo una propuesta. Reúnan a sus inversionistas institucionales.
Los tipos que representan el gran capital. Quienes necesitan impulsar esta cosa. Y los llevaremos a un pequeño viaje río arriba.

Mi vecino, Hart Hubbard. Es un cuidador de césped profesional. Usualmente sólo preocupado por el árbol de moras de Kay, inclinado sobre la parte trasera de su cerca. Pero ahora habla términos mineros. “Oye, Kenny, ¿cómo está el grado de pureza allá?”.

¿Ven esto? Un poco más de esto y pueden pavimentar Wall Street.



Cuando Jackson sacó esa pepita... los teníamos.

Es como si un mapache borracho hallara el Diamante de la Esperanza. No quieres acercarte demasiado, pero no vas a dejar que se escape tampoco.

Nunca creíste en mí, ¿verdad, Kay? Te gusta que fracase, ¿no?

Vamos, Kay. Yo encontré el oro. Ahora ganamos, nena. ¿Me dejarías quedarme con la victoria? ¡Estamos ganando! ¿Se te ocurrió alguna vez que sé lo que estoy haciendo?

Aquí es donde Washoe Mining se convierte en jugador. Justo aquí, en este maldito momento.

¿Ves estas manos, Brian? Éstas son las manos de mi padre. Arañé y desgarré la tierra con estas manos. Te voy a enterrar con estas manos. Ahora ve a decirle a aquel sable sedoso de Hancock, que él trabaja para Kenny Wells. ¡Es mi maldito día! ¡Mi día!

Sabes… casi respetaba a este tipo.

Estás a muy poco de vivir en tu auto. ¿Rechazaste 300 millones de dólares por derechos de nombres?

Era mi sueño. Yo lo soñé. Si vendes tu sueño... ¿qué te queda?

¡Maldición! Se lo robaron. Eso fue lo que hicieron. Se lo robaron los malditos.

¿Crees que quiero escuchar a un maldito niño dorado, parado ahí con su maldito brillo dorado que me diga lo jodidas que están las cosas?



-Necesito decirte lo que realmente pasó. Estamos en el norte de Sulawesi. Estación de monzones. Es 1980.
-Sí, la famosa veta de cobre.
-Sólo buscábamos bauxita. Cuando estábamos empezando a perforar, nos atoramos. Cinco metros y medio de lodo. Estábamos bajo la lluvia día tras día, viendo oxidarse el metal.
-¿Qué hiciste?
-Bajo la teoría de que es mejor hacer algo que nada, reporté que ése era el lugar. Un lugar cualquiera se convirtió en algo significativo.
-¿El lugar donde te quedaste atorado?
-Tuve suerte.
-Amo eso, carajo. Estabas buscando bauxita y encontraste cobre. Yo estaba buscando oro y... encontré un amigo.
-Eso es lo más cursi que he oído en toda mi vida.

Resulta que Suharto tenía un hijo. El menor, Darmadi. Alias Danny. Un inútil. Todo un problema para el viejo. Se puede decir que nos entendimos. Suharto había tratado de lograr por años que Danny se encaminara. Pero todo lo que Danny tocaba lo echaba a perder. Así que pensé que podíamos incluir a Danny como socio. Y quizás podía hacer que el padre cambiara de parecer y moviera las cosas a nuestro favor. Era un Ave María de nuestra propia línea de yarda. Pero era todo lo que teníamos.

El Presidente Gerald Ford: un hombre alto. George H.W. Bush: un hombre muy alto. Mark Hancock… también un hombre alto. Mi padre: un hombre bajo. Bajo en estatura. Pero ama su familia.



Ése es el trato, si tienes las pelotas. Sin pelotas: no hay trato.

Estoy tocando un tigre.

-El 15% es un trato terrible.
-¿Sí? ¿Cuál es el 15% de 30 billones de dólares?

Ahora eres el mejor minero del mundo. Y estoy seguro que, en alguna parte, tu padre está sonriendo.

Cada uno de nosotros que llama hogar al gran estado de Nevada, llegó aquí con un sueño. Fue mi tatarabuelo quien llegó aquí en un vagón. Tenía un caballo y dos mulas. Cuando finalmente se detuvo y dijo: “Éste es el lugar”.

¿Qué es un buscador? Es alguien que cree que está allá afuera. Es alguien que se despierta cada mañana, una y otra y otra vez, creyendo que está allá afuera. Y luego no está, ¿verdad? No está. Se para al borde del desierto... mirando el amanecer del nuevo día justo a los ojos. Escucha esa pequeña voz y la voz le dice: “Adelante. Sigue caminando”.

No hay oro. Kenny, no hay oro. Nunca lo hubo.

Se denomina “salar”. Literalmente, quiere decir. Cuando alguien esparce polvo de oro en una muestra de roca, como cuando usted sala un bistec. Es el truco más viejo del libro.

No fuimos engañados. Simplemente no miramos.

-¿Kenny Wells, un tonto o una mente maestra?
-Esa es una muy buena pregunta, Roger.



Con 164 millones de dólares se hace mucho en Indonesia.

Así que los Suhartos son más ricos ahora. Mike Acosta es ostensiblemente muerto y enterrado. Ciento sesenta y cuatro millones de dólares siguen desaparecidos. Y la única pregunta que me queda es: ¿estuvo usted involucrado o no?

No hay manera de que se propusiera estafar a nadie. Sólo necesitaba comprar un poco de tiempo. No quería decepcionarme.

¿Quieres hablar de la verdad? Bien, hablemos de la verdad. La única verdad aquí es que cuando todo el mundo se hace rico, a nadie le importa un carajo la verdad. ¡Vamos, carajo! Todo lo que tenían que hacer era mirar. Abrir los ojos. El oro estaba mal. El descubrimiento era demasiado bueno. Hay banderas rojas por todos lados. ¿Por qué nadie vio nada? Porque nadie quería saber. Todos queríamos creer... yo, tú, todo el mundo. ¿Por qué? Porque todos estábamos ganando muchísimo dinero. Ésa es la verdad. ¡Ha sido así por siglos!

Mis amigos perdieron dinero. Mis vecinos perdieron dinero. ¿Yo? Yo lo perdí todo. ¿Sabe cuál es verdad de esto? En realidad nunca me importó el dinero. Lo que importa es el oro.

-Es libre de irse.
-Helo ahí. Alguien me cree.

"Pruébales lo contrario. 50-50. Cueste lo que cueste”.

oro del tonto 


EL PODER DE LA AMBICIÓN
data: http://www.imdb.com/title/tt1800302

Inspirada en la combinación de personajes reales, “Gold” (el título original de la perezosa traducción de “El poder de la ambición”) es una metáfora de lo que Hollywood siente que es el capitalismo norteamericano hoy: un ejercicio de timo. Tal vez no estén tan alejados de esa realidad: poco importa cuán real es lo que hay detrás de las alquimias financieras. Si el mercado de capitales, en otros tiempos, era una expresión de las actividades industriales que le daban soporte, hoy es una lotería de apuestas en las que se busca maximizar el principio de “todos los días nace un tonto”. “Gold” es una de esas historias, contada de gran modo y con pulso firme.

Toda la clave de “Gold” está resumida en una escena, cerca del inicio, cuando Kenny Wells, nuestro protagonista, escucha a su padre, fundador de la compañía minera, preguntarse en voz alta lo duro que se trabaja en el negocio, a veces para nada. “Me despierto cada mañana y me digo a mi mismo: ‘No tengo que hacer esto. Puedo hacer esto’. Y entonces sólo hay... cielos azules” le escucha decir. Y es la última vez que lo verá vivo.



Esas palabras son el legado de un padre. Un pesado legado. Porque Kenny Wells intenta cumplir con esa herencia, intenta triunfar sacando oro de las entrañas de la tierra, allí donde su padre no pudo, como un modo de honrarlo, como un modo de tener su aprobación. Por eso, Wells, en su peor momento, cae presa de esa apuesta que es Michael Acosta, el geólogo de la “Teoría del Anillo de Fuego”. Y por ese pone su corazón en un sueño. Lo dice cerca del final: nunca fue por dinero; siempre fue por el oro. Y el oro es el sueño. Quien no tiene un sueño, no tiene nada.

Wells compromete todo su patrimonio, su amor, su futuro, su cuerpo, en la búsqueda del oro. En esa fiebre lleva a Wall Street atado tras su sueño. Y los popes de las finanzas le siguen el juego, detrás de ese objetivo de ganancias monumentales y rápidas.



El capitalismo que describe “Gold” es muy parecido al del “Lobo de Wall Street” (http://libretachatarra.blogspot.com.ar/2014/01/en-lo-que-derivo-el-sueno-americano.html) o el de “La gran apuesta” (http://libretachatarra.blogspot.com.ar/2016/01/la-casa-siempre-gana.html), un juego de lotería llevado a cabo por atolondrados, ambiciosos e incapaces. Una fiesta en la que todos participamos buscando salir ganadores, sabiendo que, tarde o temprano, habrá perdedores. Y que cuanto más se gane, más grande serán las pérdidas. Es lo más parecido a un fraude a escala sideral. Y esa comprobación es la certeza de que el sueño americano, el trabajo de hormiga del empresario que toma riesgos y genera empleos, se convirtió en un festival de la codicia asociada a la estupidez. Inevitablemente, habrá daños colaterales.

En ese contexto, hay otra historia: la de una amistad. La de Wells con Acosta, dos perdedores que quieren mostrarle al mundo que pueden ganar. La sutileza de la trama es que el aparente triunfo muta a derrota y luego a triunfo nuevamente. Wells y Acosta juegan sus cartas de modos distintos: Wells apuesta a la actividad, como lo hizo su padre; Acosta al engaño, como lo imponen los tiempos actuales. La escena final nos dice quién es amigo y quién gana en este juego descarnado.



“Gold” tiene mucho ritmo. Su trama es ágil. Y centrípeta a la figura colosal de Matthew McConaughey, pelado y gordo, que encarna al protagonista y sostiene el guion y la mayor parte de la película. Los secundarios (con la excepción de Edgar Ramirez, el geólogo) están más desteñidos, incluyendo a Bryce Dallas Howard que entra y sale de la historia sin mayor peso.

Vale tener a “Gold” en cuenta, cuando rastreemos las historias del capitalismo contemporáneo. Para no dejar pasar.

Mañana, las mejores frases.

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