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críticas chatarras

viernes, noviembre 25, 2016

frases de “La chica del tren” 



Solía ver a esta pareja perfecta: ellos eran la encarnación del amor verdadero.

Un maestro me dijo una vez que yo era el misterio de la autoinvención. Es como tener un secreto y que nadie más que yo sepa lo que estoy haciendo. Quiero comenzar mi vida otra vez.

La vi, la vi desde el tren. Ella estaba... estaba con este hombre, sólo por un segundo.

-Rachel, ¿por qué estás aquí?
-Porque te estoy ayudando a encontrar a Megan.
-No creo que estés ayudando a nadie.

No soy la chica que solía ser.

He leído una vez que cuando un tren te golpea puede arrancarte la ropa.

-¿Por qué estás aquí?
-Porque tengo miedo de mí misma.



Facebook y las ex esposas ebrias no son una buena combinación.

Fuimos felices. ¿Por qué no podemos seguir siendo felices?

Ser la otra mujer es un gran cambio, no hay porqué negarlo. Tú eres por quien él no puede evitar traicionar a su esposa, pese a que la ama. Eso te hace irresistible.

No puedo hacer esto. No puedo ser sólo una esposa. No entiendo cómo alguien puede hacerlo. No hay, literalmente, nada más que esperar. Esperar que un hombre venga a casa y te ame. Busqué algo para distraerme.

Me quiere tanto. Me duele. No sé cómo lo hace.

Me sentí aislado en mi miseria. Me sentí sola. Así que bebí un poco. Y luego un poco más. Y luego me volví más solitaria, porque a nadie le gusta estar alrededor de una borracha. Perdí y bebí y bebí y perdí.



Puede ser un buen mentiroso pero sé cuándo dice la verdad. No me engaña.

¿Qué se siente, Anna, vivir en mi casa, rodeada de los muebles que compré, dormir en la cama que compartí con él durante años, de dar de comer a su hijo en la mesa de la cocina en la que él me cogió?

Quiero sentirlo… quiero sentirme… peor.

¿Qué pasa si lo que estoy buscando nunca se puede encontrar? ¿Y si simplemente no es posible?

No sé si es el condenado o el verdugo.



Ése es el punto: usted puede decir algo de los extraños. Pero eso no es completamente cierto. Tú no puedes decir “nada”.

Soy un buen mentiroso. Aunque lo hiciera, el tema con Rachel es que, de todos modos, mañana no recordaría lo que pasó.

Ella es una mujer triste, no una loca.

-¿Puede decirme dónde estaba el viernes por la noche?
-Yo estaba en la ciudad y luego fui a visitar a mi marido.
-¿Se refiere a su ex marido?

¿Qué pasó esa noche en el túnel? Dime la verdad. ¡Sólo dime qué pasó esa noche!

la ventana de género 


LA CHICA DEL TREN
data: http://www.imdb.com/title/tt3631112

“La chica del tren” es un correcto thriller, una película de suspenso con una incógnita (¿qué pasó con la mujer del vecino?) que no es lo principal de la historia. Debajo de la superficie, hay una reflexión sobre la violencia de género, una mirada a los roles que la sociedad asigna a las mujeres. Si “La chica del tren” no alcanza la categoría de obra maestra, es por cierta falta de sutileza, cierta falta de rigor que en manos más expertas la hubieran elevado varios escalones. No obstante, logra su cometido.

Rachel es alcohólica, divorciada, sin trabajo, sin hogar. Su derrotero es de destrucción. Sólo llama su atención, en el viaje diario en tren, los habitantes de una casa (vecina a la que alguna fue suya): una feliz pareja. Esa pareja es la vida que Rachel supo tener y que perdió. Un día, Rachel ve por la ventana del tren que la joven esposa de ese dichoso matrimonio está besando en el balcón a otro hombre. Ése es el punto para averiguar más de esa pareja, para entrometerse en sus vidas, más aún, cuando la joven desaparezca.



“La chica del tren” es una mirada a lo que se considera éxito para una mujer: un hombre joven, una linda casa, un buen matrimonio, una maternidad prolífica. Megan y Scott (la pareja observada por Rachel) representan todo eso. Representan todo eso para aquel que lo ve de afuera, para el que observa la fachada. Cuando uno se acerca, cuando la historia se mete en la dinámica marital puertas adentro, se observan las líneas de ruptura. Ese ideal de éxito es sólo eso: un ideal. Rachel se enfrenta con esa fantasía, esa imposición de lo que debe desear una mujer según la sociedad y que ella ha anhelado y ha perdido.

En alguna frase al principio de la película, se define el barrio como una máquina de bebés. El vecindario acomodado aloja madres de familia. Rachel vivía ahí. Pero ha sido apartada por su imposibilidad para engendrar. Una mujer más joven y fértil vive en su casa con su ex esposo. A ella sólo le queda mirar. Cerca de donde vivió, reside Megan quién, pese a contar con lo que Rachel tuvo, lo pone en riesgo. La primera reacción de Rachel es de censura. Y esa mirada habla de un prejuicio, una imposición cultural que las propias mujeres han incorporado: sólo se puede ser feliz casada y con hijos.

Rachel camina en círculos, al borde de la destrucción, porque no puede imaginar un mundo distinto, una opción diferente, a ese ideal de esposa y madre de familia. En su drama, como el de Megan, hay una manipulación machista, violencia psicológica llevada a cabo por un personaje que logra arruinarle la vida a tres mujeres al mismo tiempo. El ideario femenino tradicional exige la presencia de un macho que explote el modelo.

Hay un personaje que refuerza el tono censor a las mujeres que no lograr seguirle el ritmo al modelo. Y ese personaje es una mujer: la detective Riley. La que sospecha de Rachel y se permite criticarla duramente. Hay en ella un toque machista, un tono varonil que refuerza el estereotipo.



El sustrato es lo que jerarquiza el suspenso básico de “La chica del tren”. Se refuerza en tres muy buenas actuaciones. La de Emily Blunt (que carga con el hándicap de demasiados parlamentos en off), la de Rebecca Ferguson y, especialmente, la de Haley Benett que se roba la atención como Megan. Benett le da la sensualidad necesaria a su personaje, una mujer disconforme con su maternidad, que se siente cómoda en su rol de objeto de deseo y que encarna esa contradicción (madre o prostituta) que desencadena el drama. Sus apariciones llenan la pantalla. Una actriz que ya vimos en “Los Siete Magníficos” y que hay que seguir de cerca en el futuro.



Lo más flojo de “La chica del tren” puede ser cierto apuro en el final que permite adivinar culpables con anticipación. Tal vez, un final menos convencional, con mano más firme, hubiera permitido ganar puntos extras a la película. Pero, como comentamos al principio, no deja de redondear un buen filme, para recomendar.

Mañana, las mejores frases.



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